Ruta 2: De San Clemente a Villanueva de los
Infantes, por las Lagunas de Ruidera
Estos parajes no sólo nos permiten conocer
alguno de los conjuntos monumentales más
importantes de La Mancha, sino también
acercarnos a una de las mayores extensiones
lagunares españolas, paso imprescindible de las
aves migratorias en su viaje entre Europa y
África.
En San Clemente, este itinerario ofrece al
viajero tres ramales, pero es aconsejable
comenzar en dirección Las Pedroñeras atravesando
unas tierras que presumen con justicia de
producir los mejores ajos de España.
Siguiendo después hacia el oeste, visitar la
laguna de Pedro Muñoz.
Nuevamente en el tramo principal, se encuentra
El Provencio, rodeado por las aguas del río
Záncara. Desde allí, la Ruta de Don Quijote
continúa su camino hacia Villarrobledo, que ha
sabido conservar importantes vestigios de su
pasado como la Plaza Mayor o las iglesias de San
Blas y San Sebastián, junto con numerosas
bodegas que son la base de la economía local,
donde se sigue almacenando el vino como hace
siglos, en gigantescas tinajas centenarias
elaboradas con los barros de estas tierras.
Más al sur, en el entorno de Ossa de Montiel se
localizan dos pasajes de especial importancia en
las aventuras de Don Quijote: la mágica Cueva de
Montesinos, donde descendió a través del tiempo,
y las ruinas del castillo de Rochafrida.
Cerca de aquí, el viajero encontrará en el
Parque Natural de las Lagunas de Ruidera, uno de
los más hermosos conjuntos lagunares de origen
tectónico, protegidos en la actualidad no sólo
por su interés paisajístico sino por la
importancia de la abundante fauna que cobija,
entre la que destacan el pato colorado o el
aguilucho lagunero.
Retomado el camino, poco después, se divisará la
silueta de Villanueva de los Infantes, declarado
Conjunto Histórico por ser un importante enclave
del Renacimiento y del Barroco.
Aquí murió Quevedo, en una celda del Convento de
Santo Domingo, ahora convertido en alojamiento
turístico.
Salpicada de iglesias, conventos y casas
palacio, como la casa de Don Diego de Miranda,
quien según la tradición fue el famoso Caballero
del Verde Gabán, cuyas hazañas, Cervantes,
tantas veces puso en boca de Don Quijote.