Capilla de Luís de Lucena
En la cuesta de San Miguel, que sube desde Santa
María hacia el centro de la ciudad, se encuentra
uno de los edificios más interesantes de
Guadalajara, una obra maestra de la arquitectura
en ladrillo: la capilla funeraria de Luis de
Lucena, también llamada de los Urbina o de
Nuestra Señora de los Angeles. Esta capilla, que
estuvo adosada a la iglesia de San Miguel, ya
desaparecida, revela la tradición mudéjar en el
uso del ladrillo, pero su estilo caprichoso
obedece al manierismo del siglo XVI. Fue fundada
por el humanista Luis de Lucena y su
construcción, tal vez trazada por él mismo, data
de 1540.
En el exterior de la capilla de Lucena, unas
torrecillas cilíndricas, bajo un extraño alero,
simulan una obra militar. Se trata,
probablemente, según Herrera Casado, de una
referencia a la Fortaleza de la Fe o, tal vez,
según Muñoz Jiménez, al Templo de Salomón. El
interior exhibe un estilo no menos caprichoso:
en las pilastras, que introducen una mezcla de
dórico y jónico, y en la tribuna que acoge la
escalera de caracol que sube al piso superior.
Las bóvedas, pintadas probablemente por Rómulo
Cincinato, que también trabajó en el palacio del
Infantado, desarrollan un programa iconográfico
de características erasmistas y simbólicas.
Fuerte de San Francisco
Desde la plaza de Santo Domingo, al oeste, baja
la calle del Capitán Boixareu Rivera, que deja a
la derecha el parque de la Concordia. Esta calle
que se llamó antiguamente de Jaúdenes, se llama
también de La Carrera. Por ella desfilaba el
alarde de los caballeros medievales y por ella
suben hoy las procesiones del Corpus y Semana
Santa. Al final de la calle se abre la plaza de
Bejanque y el acceso al Fuerte de San Francisco.
El Fuerte, antes de que fuera ocupado por el
Ejército en el siglo XIX, fue convento de San
Francisco, fundado en el siglo XIV y favorito de
los Mendoza. Su iglesia, destruida y
reconstruida varias veces, conserva un tesoro
poco conocido, aunque arruinado: bajo el ábside
de estilo gótico, se oculta el panteón de la
familia Mendoza, semejante al panteón de los
reyes del Escorial.
Iglesia de los Remedios
Muy cerca del Palacio del Infantado, en la plaza
de los Caídos en la Guerra Civil. Esta iglesia
renacentista, que formaba parte del convento y
Colegio de Doncellas de Nuestra Señora del
Remedio, que regentaron las monjas jerónimas, ha
sido restaurada recientemente y rehabilitada
como auditorio de música. Fue edificada a partir
de 1573; en su exterior resalta la bella
composición del atrio, formado por tres grandes
arcos de medio punto.
Iglesia del Carmen
Al sur de la plaza del Jardinillo, por la
derecha, se llega hasta la plaza e iglesia del
Carmen. La iglesia formaba parte del convento de
los Santos Reyes de la Epifanía, de carmelitas
descalzos, hoy ocupado por frailes franciscanos.
El conjunto fue trazado en 1632 por fray Alberto
de la Madre de Dios. Este arquitecto situó la
fachada de la iglesia al fondo de un atrio
enmarcado por los edificios del convento. Creó
de este modo un espacio arquitectónico y
urbanístico independiente y la perspectiva
necesaria para contemplar la portada del
edificio.
La portada queda determinada por las líneas
verticales que marcan las pilastras y por el
contraste entre el ladrillo y la piedra. El
ladrillo, en todo el cuerpo superior; la piedra,
en los cinco arcos del cuerpo bajo y en los
elementos decorativos de la parte alta: el
escudo del fundador del convento, Baltasar
Meléndez, el de la orden carmelita, las grandes
placas, la hornacina, la ventana. En el interior
del Carmen, de tres naves, en el lado de la
epístola, una reja de coro custodia el sepulcro
de la "Monja de las Llagas", consejera de Isabel
II, sor Patrocinio, que pasó aquí los últimos
años de su vida.
Iglesia de San Ginés
Al sur del casco antiguo de Guadalajara se halla
la plaza de Santo Domingo, que hoy es el centro
de la ciudad, y antiguamente extramuros y plaza
del Mercado. En esta plaza desemboca, por el
lado norte, la calle Mayor; al este, el paseo
del Doctor Fernández Iparraguirre, llamado
tradicionalmente de las Cruces; al oeste, muy
cerca, se abre la entrada al Parque de la
Concordia; al sur, finalmente, la calle
comercial de la Virgen del Amparo. En este lado
se levanta la mole de la iglesia de San Ginés.
La iglesia actual fue antaño del convento de
Santo Domingo de la Cruz, ya desaparecido. Su
construcción comenzó en 1561. Por varias razones
la obra se detuvo en 1566, de modo que el
edificio actual es aproximadamente la mitad del
que se había proyectado. En la enorme fachada de
piedra, la portada queda enmarcada por dos
grandes contrafuertes, que se prolongan en
espadañas. Sobre el rosetón central figura el
escudo de la orden de Santo Domingo.
En el interior de San Ginés, de una sola nave
con capillas laterales, pueden contemplarse
cuatro ejemplos excelentes de escultura
funeraria: a los lados del presbiterio, las
estatuas orantes de los fundadores del convento,
Pedro Hurtado de Mendoza, séptimo hijo del
marqués de Santillana, y de su mujer Juana de
Valencia; en las capillas del crucero los
sepulcros de los primeros condes de Tendilla,
Iñigo López de Mendoza y Elvira de Quiñones, del
siglo XV, trasladados aquí en el siglo XIX,
desde el desaparecido monasterio jerónimo de
Santa Ana, en Tendilla.
En la misma plaza de Santo Domingo, a un lado,
entre los árboles, merece atención el monumento
al conde de Romanones, del escultor Miguel Blay,
que fue erigido en 1913 por suscripción de los
maestros españoles.
Iglesia de San Gil
Al sur de la plaza Mayor, a la izquierda, por la
callejuela del Arco, se llega a la plaza del
Concejo. Allí perviven las ruinas de la vieja
iglesia de San Gil. Tan sólo queda el ábside
mudéjar del siglo XIII, casi aplastado por un
edificio contemporáneo. En esta iglesia se
reunía el Concejo medieval. Cabe observar que en
esta pequeña plaza confluyen cinco calles, en
estrella: esta plaza, ahora secundaria, fue
probablemente el primer centro urbano de la
ciudad medieval. La trama viaria de las calles
adyacentes recuerda la antigüedad de la zona.
Iglesia de San Nicolás
La plaza del Jardinillo, en la parte más alta de
la calle Mayor, es uno de los lugares más
entrañables de Guadalajara, siempre preferido
por los niños, que juegan en torno a la vieja
estatua de Neptuno, de fines del siglo XVI. A un
lado de la plaza, se levanta la iglesia de San
Nicolás, y, casi desapercibida, la portada
almohadillada del palacio de los condes de
Coruña; en otro lado, el edificio,
característico, del Banco de España, de 1934.
La iglesia de San Nicolás, iniciada en 1647, fue
antes iglesia del Colegio jesuita de la
Trinidad, fundado por la familia Lasarte en
1619. Sobre su fachada de ladrillo destaca la
portada barroca de piedra, de fines del siglo
XVII. En ella, desde una hornacina, la estatua
de la Fe preside una representación de la
Santísima Trinidad.
El interior de San Nicolás, que repite el modelo
jesuita, guarda dos obras de especial valor: el
altar mayor y la estatua yacente del comendador
Rodrigo de Campuzano, a la derecha de la
entrada. Esta estatua fue trasladada aquí en el
siglo XIX desde la primitiva iglesia de San
Nicolás, que estuvo en el emplazamiento actual
del Banco de España. Fue tallada en Guadalajara
a fines del siglo XV y por su perfección ha sido
comparada con la estatua de El Doncel de la
catedral de Sigüenza.
Iglesia de Santiago
Desde el Infantado, calle Mayor arriba, se llega
enseguida a Teniente Figueroa. En esta calle, a
la izquierda, un sencillo muro de ladrillo y una
sencilla portada custodian una joya del siglo
XIV: la iglesia de Santiago, antes iglesia del
convento de Santa Clara. Su interior, gótico y
mudéjar, por debajo del nivel de la calle
actual, es de tres naves, separadas por
pilastras de piedra, sin crucero. Entre ellas se
levantan a gran altura los arcos apuntados.
Sobre toda la extensión de la nave central se
extiende un artesonado mudéjar.
En la cabecera hay dos capillas laterales: la
capilla de la Epístola, fundada por Diego García
de Guadalajara, que mantiene la traza gótica, y
la capilla del Evangelio, plateresca,
proyectada, probablemente, por Alonso de
Covarrubias a comienzos del siglo XVI, para
servir de enterramiento al caballero de
Santiago, Juan de Zúñiga.