Uclés es un pequeño pueblo,
de gran importancia histórica, tuvo un
enorme recinto amurallado y un enorme
castillo, situado en lo alto de un cerro,
del que aún son visibles la torre albarrana, un
lienzo de muralla y dos torreones, además de una
puerta de acceso al recinto fortificado, la
Puerta del Agua.
El conjunto urbano se organiza en torno a la
Plaza Mayor y aún conserva varios magníficos
ejemplos arquitectónicos, entre los que
destacamos el Ayuntamiento del siglo XVII
con fachada porticada, la Casa Palacio de
Fernández y Contreras, la Casa Palacio de los
Torres o el Pósito con un curioso escudo
esquinado.
Pero el símbolo máximo de Uclés es la casa
conventual de la Orden de Santiago, el
Monasterio.
Monasterio de Uclés:
Denominado "El Escorial de la Mancha",
por su enorme parecido con dicho edificio, fue
cabeza de la Orden de Santiago. Construido sobre
una Iglesia gótica, el actual Monasterio es una
obra realizada entre los siglos XVI y XVIII. La
planta del edificio es cuadrada con un patio
central en el que destacan el claustro alto y
bajo, con 36 arcadas, y un aljibe con brocal
barroco. Tiene tres portadas, en la del Norte se
aprecian columnas dóricas, mientras que en la
del Oeste son corintias y la portada orientada
al mediodía es de estilo churrigueresco y se
atribuye a Pedro Rivera. El Refectorio tiene un
bello artesonado de 1.548, en el que aparecen
representados los bustos de Carlos I y los 36
Maestros de la Orden de Santiago dentro de
casetones hexagonales.
Castillo y Recinto Amurallado:
Las dimensiones de la fortaleza actual nada
tiene que ver con las de la antigua: un
kilómetro cuadrado de superficie, murallas,
bastiones, contrafuertes y torres sobre un cerro
alargado de norte a sur, que gracias a la
topografía del terreno y su situación
geográfica, podían divisarse desde muy lejos.
Las torres que hoy quedan en pie son: la Torre
Albarrana en el extremo sur y seguido por un
lienzo de muralla en dirección norte, dos torres
unidas por un puente de ladrillo, todas ellas
recién restauradas.
El conjunto es una construcción del siglo XI y
XII, reformado en el siglo XVI por Gaspar de
Vega, posteriormente desaparece gran parte de la
fortaleza (formada por edificios militares y
religiosos, como la casa del maestre, del
comendador y del alcaide), cuando comienza la
construcción del edificio del Monasterio.
El castillo es monumento nacional desde 1931;
tras la Guerra Civil, Regiones Devastadas
realizó diversas reparaciones en las murallas y
en el edificio. Desde hace unos años se viene
realizando diversas restauraciones en el
conjunto.
Las murallas llegan hasta la falda del cerro por
la parte de poniente y son una mezcla de
distintas culturas, en primer lugar de sur a
norte, la muralla árabe que llega hasta la
Puerta de Sicuendes, después la visigoda, con un
resto de torreón, un trayecto de muralla en
forma de cremallera y para finalizar restos
romanos.
La Fuente Redonda:
A menos de 1 km puede visitar la Fuente Redonda
conocida vulgarmente como “el estanque”, es de
posible origen romano, tiene forma
circular con piedras de sillería formando
círculos concéntricos de tres niveles: "Es un
edificio redondo en compás que tiene una cerca
de calicanto hasta los pechos en rededor, y por
dentro un andén para andar por ella. Tiene en
hondo tres estados y más; y baxan al suelo por
unas escaleras que están hechas de piedra y
tiene un ancho de setenta pies" según consta en
las Relaciones Topográficas de Felipe II.
En este lugar en el siglo XIX, se encontró un
ara votiva dedicada al dios Airón. El
ara, consagrada al dios Airón, se encuentra
actualmente en el Parque Arqueológico de
Segóbriga (Saelices, Cuenca) y es el único
testimonio epigráfico del que disponemos sobre
el dios Airón, dios de la vida y de la muerte
cuyo culto estaba muy extendido en toda la
celtiberia.