Noble, señorial y elegante villa manchega, resumen
del espíritu artístico del Renacimiento castellano,
que aquí se reflejó de manera espléndida y
admirable.
Al concluir la conquista cristiana de las
tierras ocupadas hasta entonces por los musulmanes,
San Clemente fue el centro administrativo de toda la
Mancha conquense, alcanzando a tener un
corregimiento propio, papel que se acentuó en el
periodo histórico comprendido entre los Reyes
Católicos y Felipe II.
La importancia de estas
funciones burocráticas y mercantiles se refleja en
la dotación urbanística con que fue enriquecida.
El
elemento central es la Plaza Mayor, dominada por la
bellísima presencia del Ayuntamiento, edificio de
estilo Renacentista. En la misma plaza, pero en una
posición algo desplazada, se encuentra la iglesia
parroquial del s.XV, con valiosos retablos en su
interior.
El recorrido por las calles de San Clamente proporciona la oportunidad de conocer una
villa renacentista. Conventos, edificios públicos,
casas señoriales, la Torre Vieja, el Arco Romano,
son elementos imprescindibles del paisaje urbano.
Cerca del pueblo se encuentra la ermita de Rus,
centro de peregrinación y romería de toda la
comarca.
Declarado Conjunto Histórico.