La villa de Mira es una de las que mejor conserva su
arquitectura popular con un conjunto urbano
compuesto por calles tortuosas y rincones de gran
tipismo, destacando el de la Plaza en la que se
encuentra el Ayuntamiento con soportales construidos
en el s. XVII.
La Iglesia Parroquial, construida en parte
con los restos del antiguo castillo existente en el
cerro que domina la población y del que no queda
nada. Tiene en el interior una decoración del s. XVIII, habiéndose conservado una interesante pintura
en una hornacina lateral existente en el muro de
mediodía y la escalera de caracol de la torre con
grandes peldaños labrados en piedra.
La casa natal
de Antón Martín es una interesante muestra de
edificio que ha conservado la estructura y
distribución de una extensa casa tal y como fue
construida hace unos cuatro siglos.
A un km. del
pueblo, se encuentra la Ermita de la Piedad, con
casa anexa de ermitaño desde la que se podía pasar
al coro. Es una obra del s. XVIII con cubierta de
madera.