Sobre un cerro formado por la confluencia del Río
Trabaque y su afluente el Albalate se levanta esta
población, con tortuosas calles adaptadas a la
orografía del terreno y que constituyen un conjunto
urbano de interés. El pueblo está estructurado
alrededor de una calle que finaliza en la Plaza
Mayor.
Cuenta esta villa con un conjunto de cuevas
de vino de interés paisajístico e histórico.
La
Iglesia Parroquial declarada monumento
histórico-artístico, aunque no totalmente románica,
ya que en el siglo XVII la cabecera fue sustituida
por otra de tipo barroco, conserva todavía su
primitiva nave de sillería, sus dos portadas y su
notabilísima espadaña de frontón muy apuntado con
tres huecos para campanas.
El puente medieval con
dos ojos forma junto a la fuente y a la ermita de
San Sebastián un conjunto agradable rodeado de buena
arboleda.
La Hoz del Trabaque, a la que se puede
acceder partiendo del puente citado, es una bella
hoz formada por este río.