Villanueva de los Infantes es uno de los
conjuntos monumentales más excelsos de toda La
Mancha: iglesias, conventos, palacios y casas
nobles, portadas con escudos y balcones
enrejados son prueba de ello, un bello
Conjunto Histórico Artístico de los siglos
XVI y XVII que merece un recorrido con paso
sereno para admirar su historia hecha piedras.
Su armoniosa personalidad arquitectónica y
artística se debe al patronazgo de la Orden
de Santiago que organiza la población
alrededor del conjunto de la Plaza Mayor
Sitios interesantes de Villanueva de los
Infantes: La Plaza Mayor, donde se concentran
muchas de las esencias de la población; el
Ayuntamiento; la Iglesia de San Andrés; el busto
de Quevedo y el origen de las principales
calles; la Iglesia de San Andrés; el Convento de
Santo Domingo, lugar en el que vivió y murió
Quevedo, y la Casa del Caballero del Verde
Galán.
HISTORIA
Existen en la zona vestigios de asentamientos
prehistóricos de la Edad de Cobre (año
2.000 a.c.) y de la Edad de Bronce (año
1.800 a.c), pero es en tiempos de los romanos
cuando esta ciudad adquiere importancia. De esta
época se conservan restos de dos calzadas
romanas, dos puentes romanos, destacando el de
"Treviño" por sus dimensiones considerables, y
un viaducto. No se descarta el aumento de este
patrimonio en un futuro no muy lejano debido a
la existencia de indicios de otros
asentamientos.
Este último enclave fue destruido durante la
invasión árabe y reconstruido
posteriormente con el nombre de Jamila, por lo
que, siendo éste un nombre de origen hebreo, se
cree que vivían familias judías.
La batalla de Las Navas de Tolosa (1212)
que libró Alfonso VIII de Castilla contra los
almohades pone fin al dominio árabe de La
Mancha iniciándose una intensa labor de
repoblación de estas tierras. Así, Jamila
aparecía en 1245 como aldea poblada por los
Caballeros de la Orden de Santiago.
Debido a las características insanas del
terreno, los habitantes de Jamila se trasladaron
a un lugar cercano conocido como La Moraleja,
aldea dependiente de Montiel, próxima a ella y
capital del Campo de Montiel durante la Edad
Media.
En los inicios del siglo XV La Moraleja
triplicó en población a Montiel y, por esa
razón, el maestre de Santiago e infante de
Aragón, Don Enrique, vio necesario hacer a La
Moraleja villa independiente, concediéndole
jurisdicción y sello propios el 10 de febrero de
1421. En agradecimiento hacia él y sus hermanos
(los Infantes de Aragón D. Alonso, D. Juan y D.
Pedro) La Moraleja cambió su nombre y pasó a
llamarse Villanueva de los Infantes.
Villanueva de los Infantes, siguió creciendo
hasta sobrepasar los 5000 habitantes a mediados
del siglo XVI. Esto le valió a Felipe II
para proclamarla capital del Campo de Montiel
en 1573 tanto política como
eclesiásticamente, y capital de Gobernación de
la Orden de Santiago, influyendo
considerablemente en el Campo de Montiel y zonas
de Albacete, Murcia y Jaén durante toda la Edad
Moderna. Fue, sin la menor duda, el foco
espiritual de La Mancha en el Siglo de Oro,
arrebatando a Alcaraz la hegemonía mantenida
durante el Renacimiento. Las figuras de Santo
Tomás de Villanueva, del humanista Jiménez
Patón, del artista Francisco Cano o los
universales Quevedo, Cervantes o Lope, junto con
los festejos celebrados aquí, corridas de toros
desde 1630 y corral de comedias, ayudaron a
convertir a Villanueva de los Infantes en
importante foco cultural.
También Villanueva de los Infantes hará historia
en la Guerra de la Independencia, siendo el
principal cuartel contra los franceses de
Manzanares y manteniendo la resistencia hasta
que la villa cae en manos francesas el 1 de
enero de 1810. Pero la estancia gala no llegará
a más de un año y medio, pues pronto fue
recuperada. En ella se instaló la Junta Superior
de La Mancha que dirige la provincia. Y tiene
lugar un acontecimiento importante, la
proclamación de la Primera Constitución española
en la provincia, el 25 de julio de 1812.
En 1895 la Regente María Cristina le concedió el
título de ciudad, y ya en 1974 fue
declarada Conjunto Histórico Artístico.