Puerto Lápice fue inmortalizado por
Cervantes al convertirlo en el escenario literario donde
fue armado caballero D. Quijote de La Mancha. Algunas de las
Ventas son hoy su mayor atractivo turístico, la Posada de
Dorotea Jiménez es mencionada por Azorín en su Ruta de D.
Quijote o la espaciosa Venta de D. Quijote, construida en el
siglo XVIII y reformada en el presente.
En el cerro llamado de la Sierrecilla se han reconstruido dos
molinos de viento que dan al conjunto una nota pintoresca.
Otros lugares a visitar son la Parroquia de Nuestra Señora
del Buen Consejo, de estilo renacentista con elementos
neorrománicos. De la misma época se conservan algunas casas de
estilo popular y connotaciones eclécticas. Desde la carretera se
divisan galerias de color almagre, tienen dos y tres alturas, en
el centro una noria, con todos los elementos de las antiguas
norias manchegas.
Visitas esenciales en Puerto Lápice: Las Ventas, los Molinos de
Viento y la Iglesia de Nuestra Señora del Buen Consejo.
HISTORIA
Parece que el origen del pueblo puede ser romano y que
incluso llegó a contar con el llamado "Castillo del Foso",en el
que se alojó el emperador italicense Trajano durante un viaje a
la zona. Hay memoria escrita de que hubo murallas romanas de una
antigua fortaleza. Por esta población, pasaría el camino romano
que unía las importantes poblaciones de "Amensarca", "Alava", "Bastia"
y "Consabrum" (actual Consuegra", enlazando esta última con la
calzada de "Laminio" a "Toletum", marcada en el "I. Antonino.
En el siglo XVI este municipio limítrofe con la provincia
de Toledo consistía sólo de un grupo de casas dedicadas a
hospedaje de caminantes, en el cruce del camino de la seda que
viene de Murcia.
En la Edad Media el pueblo era conocido con el nombre de
Puerto de la Pages, pero en la época de Cervantes ya se llamó
Puerto Lápice - Cervantes ya lo cita así cuatro veces en su obra
maestra. Por entonces era terreno de bosques que Don Quijote
califica de "país propio de caballeros".
En el año 1774 el rey Carlos III dio parroquia y juzgado
a la villa. En esta época existían al menos cuatro ventas
testimonio de la importancia que siempre tuvo Puerto Lápice en
la ruta Madrid-Andalucía. Alrededor de esta vía surgieron,
posteriormente, multitud de viviendas, configurando la
primigenia estructura de esta localidad, las crónicas dan fe de
la existencia de al menos 40 casas con 33 matrimonios, además de
solteros y viudas y una ermita dedicada a Ntra. Sra. de la
Contemplación.
Ser paso natural fue causa de que las tropas napoleónicas
causasen daños en muchas edificaciones en su camino invasor
hacia el sur en el año 1812. Acabada esta guerra, la villa tuvo
un fuerte crecimiento y a finales del siglo XIX se contaban con
más de 200 casas y unos 350 vecinos.
En el año 1841 se creo su Ayuntamiento, señalándose
término municipal con una población de 83 vecinos.