Los orígenes del
pueblo de Membrilla, según el historiador
Inocente Hervás, pueden remontarse a una colonia
griega asentada en este lugar: "Marmarira"
"fundada por gentes procedentes del Peloponeso,
pues harto frecuente en los pueblos emigrantes,
el dar el nombre del pueblo y región de donde
proceden a los que nuevamente fundaban y
ocupaban."
Pero el enclave ocupado posiblemente por
Marmaria ya estaba habitado mucho tiempo antes.
Todas las fuentes apuntan con seguridad al
montículo que hoy alberga a la Ermita de la
Virgen del Espino, como una motilla prehistórica
de la Edad del Bronce, aunque la ausencia de
prospecciones arqueológicas en el lugar impide
detallar este aspecto.
Las motillas eran poblados fortificados
de llanura, estratégicamente situados en
depresiones encharcadas o en las vegas de los
ríos. El aspecto que presentaban era el de un
montículo de entre 4 y 11 metros de altura, en
su punto más alto, un fuerte torre vigía central
de planta cuadrada o rectangular y ángulos
redondeados. En torno a la torre se disponían
diversas murallas concéntricas, alojándose entre
unas y otras diversas estancias del complejo.
Alrededor de las motillas se agrupaba el poblado
en un radio de 100 200 metros.
En caso de la Motilla de la Virgen del Espino,
ésta se ubica en un terreno absolutamente llano,
dentro de la zona pantanosa de la ribera del
Azuer, en un cruce de antiguas cañadas y
caminos.
El doblamiento fue sucesivamente reutilizado,
teniéndose certeza de la existencia de ocupación
romana y presuponiéndolo la visigoda. Este punto
defensivo se transformó en el célebre Castillo
del Tocón, fortaleza musulmana que debió
erigirse en el siglo XI y que dependería co
seguridad de Almedina, centro musulmán de la
zona. En el interrogatorio de las relaciones de
los pueblos de España, mandadas hacer por Felipe
II, 1575, queda recogida una versión más que
curiosa del citado nombre del castillo: <<.Y
este nombre de Tocon se dixe porque en la dicha
villa y extramuros de ella hay un castillo el
cual es de terrapleno y cuando se hizo se fundo
sobre un tocon de encina que había muy
grande..>>
El Castillo del Tocón fue tomado por
tropas cristianas en 1198, aunque cambió de
manos en sucesivas ocasiones, hasta que tras la
batalla de las Navas de Tolosa, 1212, el
poblado, junto con toda una amplia comarca,
inició un nuevo camino más tranquilo y proclive
al asentamiento definitivo y a la ocupación de
tierras con cuya explotación ganarse el
sustento. En ese mismo año, 1212, el 29 de
junio, fue definitivamente reconsquistada la
plaza a los moros tras dos días de asedio.
La Orden de Santiago fue la encargada del
redoblamiento y sobre todo del reagupamiento de
la población diseminada en la localidad, en
torno a un castillo reconstruido y en una
tierra, por primera vez en muchos años,
tranquila y pacificada. Así, en 1237, aparece
citada La Membriella en el deslinde entre las
Órdenes de San Juan y Santiago, y tan sólo dos
años después se realiza el propio deslinde entre
Santiago y Calatraa. Estas divisiones
territoriales tuvieron suma importancia
estratégica y fueron muy a menudo campo de
pleito y batalla legal entre los distintos
miembros del poder de cada comarca. Membrilla y
el Tocón, por ejemplo, fueron reclamados a la
Orden de Santiago por el Concejo de Alcaraz en
1243, no consiguiendo su propósito y quedando,
para la curiosidad de la historia, reflejados en
los documentos El Tocón despoblado y Membrilla,
poblada y con iglesia abierta, supuestamente
construida en 1223 y trasladada a la ubicación
actual en 1509, según recogemos de las notas de
efemérides de la localidad de Pedro Almarcha
Jiménez.
En las dependencias del Castillo del Tocón la
capilla hizo inicialmente las veces de Iglesia
Parroquial. En ella se veneraban las imágenes de
Santiago y de la Virgen del Espino. Con el
tiempo, la población fue aumentando
progresivamente y la presión demográfica obligó
a sus habitantes a construir fuera del Castillo;
así fue surgiendo el actual núcleo urbano de
Membrilla, localizado sobre un asentamiento
anterior (visigodo) o levantado rápidamente de
nueva planta, que fue articulándose en torno a
la Iglesia Parroquial medieval.
En el siglo XIV se fecha el primer
documento que hace mención a la encomienda de
Membrilla, por aquel entonces, y desde finales
de este siglo, la localidad se encontraba
inmersa en un amplio fenómno de explosión
demográfica que a finales del siglo XV convirtió
a este pueblo en el sitio más poblado del Campo
de Montiel. Parejo a este desarrollo llegaron
lógicamente otros de índole económica,
artística, urbanística, . y la ubicación en los
mapas de la época como lugar de importancia, por
el que el día 7 de julio de 1477 pasara la reina
Isabel "La Católica" en vida, y por donde
vovería a pasar en 1504, esta vez muerta.
La encomienda de Membrilla, en la que
"hay una barrera de tapia y después la puerta
principal. Sobre ella una torre de mampostería
almenada . En el interior; la iglesia de Nuestra
Señora, al otro lado una caballeriza con treinta
y dos pesebres de piedra, yeso y de madera"
empieza a crecer a menor ritmo que las
poblaciones de su comarca cuando los maestrazgos
pasan a manos de la corona y por tanto, los
maestres y las organizaciones de las Ordenes
Militares afrontan el declive de su pujanza.
En 1535 se realizó una visita oficial a
la encomienda, en la que se constató el estado
de abandono, por ruina, que afectaba al castillo
de El Tocón, hasta el punto que el comendador y
el alcalde lo habían dejado para instalarse en
el núcleo de la población. Aún se mantenía un
alto nivel social que quedaba reflejado en el
gran número hijosdalgos y caballeros de cuantía,
que vivían en la villa, sólo superado por
Villanueva de los Infantes.
A finales del siglo XVI , las "relaciones
de Felipe II" hacen una radiografía de sumo
interés de esta localidad ". decimos que esta
dicha villa está poblada en tierra llana y fría
y enferma de piedra y piernas es tierra muy
rasa.", ". el trato y granjería desta villa es
de labranza de pan y vino y algunos ganados
menudos y mayores que se crían". Si bien se
contaba por entonces con casi cuarenta mil
cabezas de ganado, entre todas las especies
criadas, y sus vinos eran exportados por toda la
comarca, llegando incluso a Madrid, era
deficitaria en aceite, pescado y madera. Los
vecinos se autodefinen como pobres,
prácticamente dependientes del campo y de los
animales que crían, no existiendo en la
localidad más que unas pocas tiendas de
mercerías y paños, y resaltaban la buena calidad
de las tinajas de barro que fabricaban. También
quedó grabada para la posteridad en este
importantísimo documento, la devoción que los
membrillates sentían por su patrona, la Virgen
del Espino "Nuestra Señora".
La expulsión de España de los moriscos,
1610, asestó un fuerte golpe a esta comunidad,
que perdió de un plumazo ochenta familias
vecinas, más de la décima parte de su población
total. Algo se debió sentir morir en el corazón
de los membrillates que con el paso de los años
fueron testigos de cómo desaparecía físicamente
el Castillo, quedando solamente levantada en su
lugar originalmente el interior del fuerte, la
Ermita de la Virgen del Espino. La pérdida de
todo el valor estratégico de la Plaza hizo que
El Tocón sólo fuera jalonado por las
descripciones de los sucesivos personajes
históricos que visitaron Membrilla, dejando
constancia de su ruina una y otra vez, pero sin
hacer nada para enmendarla. Entre estos ilustres
personajes históricos, podemos citar a Felipe IV
que visitó el lugar en 1624 o a Cosme de
Médicis, mecenas y Gran Duque de Toscaza, que
hizo lo propio en 1668.
Los inicios del siglo XVIII trajeron
malos vientos para Membrilla, las tropas
imperiales saquearon la localidad, 1706-1707,
quemando sus archivos y violentando personas y
haciendas, pero también el inicio de nuevos
buenos augurios, que el tiempo vería truncados.
En la aldea del Santo Cristo del Valle, actual
población de San Carlos del Valle, situada en el
ejido de Santa Elena, lugar perteneciente a
Membrilla y cuyos ricos pastos eran objeto de
protección por parte del concejo, se decide
erigir a la milagrosa imagen una iglesia y plaza
porticada, en pleno momento de exaltación
fervorosa. La plaza y la iglesia siguen siendo
la admiración de toda la provincia. Las obras se
desarrollaron entre 1713 y 1729. Con el renombre
adquirido por el lugar y a pesar de su escasa
población, se produjo la emancipación. Carlos IV
en el año 1800 transforma en villa independiente
a San Carlos del Valle, levantando, de paso,
conatos de motín en la Membrilla que tanta
devoción y tanto esfuerzo había puesto en su
aldea.
El siglo XIX tampoco empezó con buen pie.
La invasión napoleónica trajo consigo nuevos
estragos en la Real Villa de Membrilla (Real,
desde 1743), que fue incluso utilizada durante
todo el mes de mayo de 1809 como cuartel general
de las tropas francesas en la Mancha, al mando
del general Sebastián.
Y esta historia que harto brevemente estamos
apuntando, ha proseguido con nuevos agrios y
dulces capítulos, como la supresión en 1820 del
querido Convento Trinitario, al que llegó y del
que partió, con la reforma bajo el brazo, San
Juan Bautista de la Concepción; los triste
sucesos de la Guerra Civil o el despuntar
económico de esta localidad que hoy se muestra
respetuosa con su pasado, esperanza con su
porvenir y presidida, ante todo, por su Virgen
del Espino que desde el viejo Tocón guarda sus
pasos