Restos sobre los que pudieron
ser los primeros pobladores de la zona de La
Solana se han encontrado en algunos parajes,
como la zona de los silos, en la
carretera de Tomelloso y en El Herondo,
correspondientes al bronce medio. Otros restos
ibérico romanos aparecieron asimismo en el
cerro de San Antón principalmente.
Según investigaciones los primeros datos
escritos sobre la actual población de La Solana
aparecen en el año 1330, cuando el vecino
de la localidad Juan Gallego firma en una cesión
que hace la orden de Santiago de un molino en el
río Carrizosa.
Hay que esperar hasta principios del siglo XV
para tener más datos de la actual población
de La Solana, que entonces se encontraba dentro
del territorio de la villa de Alambra a cuya
Encomienda pertenecía, superando en habitantes
en esos últimos años de la Edad Media a la villa
matriz, de la que se independiza en una fecha no
determinada de la década de 1.468 a 1.478,
habiéndose trasladado en 1446 a La Solana el
comendador de Alambra, Mosén Diego de Villegas ,
quien se apropia de la torre de la Iglesia
parroquial de Santa Catalina para utilizarla de
fortaleza para defenderse de los enfrentamientos
que se producen entre diferentes nobles por el
Maestrazgo de la Orden de Santiago y que tienen
como escenario el Campo de Montiel.
La población que era de 200 vecinos en el último
tercio del siglo XV se incrementa a 420 en 1515
, 540 en 1530 y unos 700 en 1575, lo que obliga
a construir una nueva Iglesia Parroquial , que
es la actual de Santa Catalina, con una nave
gótica de estilo Reyes Católicos que se empiezan
a levantar a partir de 1.498 por el maestro
Aliseda, quien a su vez está construyendo la
parroquia de Santiago el Nuevo de Membrilla, con
dos capillas de aquella época, segunda y tercera
del lado del Evangelio, pertenecientes a Juan de
Salazar y Juan de Castro. En el siglo XVII se
levantan otras tres capillas, la primera del
lado del Evangelio conocida como la de La
Generala y las dos del lado de la Epístola, la
de San Ildefonso, actualmente denominada de la
Virgen del Consuelo y la perteneciente al
Ayuntamiento, en la actualidad dedicada a la
Virgen del Pilar. Igualmente se construyeron las
portadas de Santa Catalina, que da a la Plaza
Mayor con fecha de 1656 y la de Santiago, o
puerta del Sol, en 1680.
Desde ese mismo siglo XVII, 1628 y hasta
1845, el templo cuenta con un cabildo de 24
sacerdotes, para los que se construyó en 1708
una sillería de nogal, que se perdía en la
guerra de 1936, al igual que el retablo del
altar mayor de finales del siglo XVI, el archivo
y toda la riqueza que atesoraba el templo.
La actual torre se construyó en el siglo
XVIII , de 1745 a 1765, cayendo el chapitel
igualmente en la guerra aludida, aunque se
levantó otro en 1957, para ser sustituido en el
2004 por uno similar al primero.
En 1530 el Ayuntamiento acuerda ampliar la
Plaza Mayor, teniendo que derribarse varias
casas para ampliar el espacio que desde entonces
es el de la actual Plaza. Ese mismo año se
construye el Ayuntamiento, cuya primera sala de
audiencias todavía se conserva y se utiliza como
sala noble o de Juntas.
El Convento de Monjas Dominicas se fundó
en 1593 y sigue habitado por religiosas de esa
orden, mientras que el convento de Frailes
Trinitarios Descalzos, es fundado en 1603 por el
reformador de esa orden San Juan Bautista de la
Concepción y tuvo que ser abandonado por los
religiosos tras la Desamortización de Mendizábal
y su iglesia es parroquia desde el año 1970.
La Iglesia de San Sebastián, fundada por
el comendador Mosén Diego de Villegas a finales
de la Edad Media, posee un bello artesonado
mudejar y pinturas murales, recientemente
restauradas y es Monumento Histórico
Artístico desde el año 1982.
Además existen otras ermitas como la de San
Antón, de principios del siglo XVI, así como
las de Santa Quiteria, Cristo del Amor, El
Calvario, que tuvieron que ser restauradas por
completo después de la última guerra. La del
Humilladero, de estilo barroco, es sede de la
cofradía de la Patrona Virgen de Peñarroya.
El aumento de habitantes de La Solana con
respecto a su villa matriz que era Alambra
hizo que se ubicara en esta población la sede de
la Encomienda, una de las más ricas de la Orden
de Santiago y que en el año 1572 era
entregada como premio por Felipe II al Marqués
de Santa Cruz por su contribución a la victoria
en la batalla de Lepanto frente a los turcos,
manteniéndose para sus sucesores hasta
principios del sigloXVIII cuando los Reyes de la
Casa de Borbón la entregaron a los infantes de
su familia.
A lo largo del siglo XVIII La Solana
experimentó un notable aumento de habitantes y
riqueza y pasó a ser la segunda población en
número de habitantes del partido del Campo de
Montiel dentro del territorio de la Orden de
Santiago, alcanzando los 7500 habitantes, pero
circunstancias como la sequía del primer tercio
del siglo XIX hicieron que disminuyera
considerablemente la población, al tener que
emigrar muchos vecinos a otros lugares.
La recuperación llegó en la época de la
denominada Restauración de los Borbones,
pasando de los 6800 habitantes de 1877 a los
10.971 de 1920, aumentando en más de un 61 por
ciento la población en ese periodo de tiempo y
aunque volvía a decrecer con la emigración de
los años sesenta de ese siglo se recuperaba e
incrementaba a partir de la última década del
siglo XX y primeros años del XXI.
En la actualidad prácticamente triplica en
número de habitantes a la población cabecera de
la comarca del Campo de Montiel, que es
Villanueva de los Infantes, aunque
administrativamente La Solana se encuentra fuera
de esa comarca, sigue ligada afectivamente a ese
antiguo territorio por vínculos geográficos e
históricos.
La Solana era conocida a mediados del pasado
siglo como la "Barcelona de la Mancha", debido a
los muchos talleres o fábricas de hoces
existentes en la localidad y que exportaban esta
manufactura a todo el mundo, así como por la
elaboración de envases realizados con esparto.
El escudo de La Solana es el formado por un sol
sobre fondo de gules, bajo un yelmo de los
caballeros de la Orden de Santiago a la que
perteneció el territorio.