Si los herederos de Cervantes
hubieran de cobrar derechos de propiedad intelectual por el
uso de los nombres citados en El Quijote, la suya sería una
de las mayores fortunas. En Herencia no hay esquina que no
contenga alguna referencia a la ficción cervantina,
desde el sello de sus quesos de elaboración artesanal, hasta
las inevitables calle y Plaza Cervantes. El propio nombre
del pueblo es, en sí, un valioso legado.
Lo mejor es llegarse andando hasta la Plaza de España,
donde se halla la Iglesia de la Inmaculada Concepción,
para después visitar la Iglesia de Nuestra Señora de la
Merced y caminar por sus calles, que guardan una cierta
simetría, con el blanco como color dominante del paisaje
urbano. A la hora del reposo y la comida se hace
imprescindible la presencia del queso de Herencia, de
renombre universal. Seguramente no habrá mejor lugar para
comprarse un queso manchego y saborearlo.
HISTORIA
Es curioso como siendo Herencia un núcleo
importante dentro del territorio manchego, sus orígenes nos
parecen difuminados y nada claros. Hoy los textos históricos
y, más concretamente la existencia de la Carta de Población
nos señalan que la villa nace al abrigo de la reconquista de
la mano de la Orden Militar de San Juan.
En el año 1239, después de la Batalla de las Navas de
Tolosa, el Reino de Castilla inicia la repoblación de la
Meseta Sur, siendo delegada por el Rey para la
administración de la zona la Orden de San Juan, cuyo prior
otorga la Carta Puebla al Concejo de Herencia, que en ese
momento cuenta con 150 pobladores.
En dicha Carta Puebla se establece ya una
diferenciación social entre el simple poblador o pechero y
los caballeros o hidalgos; se les dota de un horno de pan y
se reparten también viñas y huertas, lo que prueba ya el
cultivo de la vid en esta época.
No cabe duda que la economía de Herencia ha girado a lo
largo de los siglos sobre la actividad agraria, al igual que
ocurría en el resto de los pueblos del Priorato.
En la centuria del 1.300 siguen llegando pobladores a
Herencia, si bien no de forma masiva, ya que Andalucía era
un reclamo más atrayente, y aunque no pueda hablarse de
grandes masas, si se produce un continuo fluir que, a pesar
de la peste bubónica, que también causó mortandad en
Herencia, no cesó el aumento de población.
Del 1469 al 1476 tuvo lugar la guerra de Sucesión, en
la que partiendo de Alcázar, Jorge Manrique, partidario de
Isabel, hermanastra del rey Enrique IV de Castilla que acaba
de fallecer, venció a D. Juan de Valenzuela, partidario de
Juana la Beltraneja.
Herencia siguió creciendo en base a nuevas roturaciones de
tierras. En el año 1575 se contabilizan 500 vecinos,
unos 2.000 habitantes. La economía está basada
fundamentalmente en la ganadería y en los cereales; no
existían huertas, ni olivares, teniéndose que traer el
aceite de Andalucía.
En 1568 tuvo lugar la creación del Pósito Concejil. El
Pósito era una institución destinada a almacenar trigo
en años de cosechas abundantes para suministrarlo en años de
malas cosechas, tanto para la alimentación como para la
siembra o en forma de pan. La institución establecía cierta
regulación del mercado, pues se almacenaba y en época de
escasez se distribuía a precios más bajos que los del
mercado.
En cuanto a la vid, ya durante el siglo XVI su
cultivo estaba presente en Herencia, aunque éste se
orientaba principalmente al consumo familiar. Pero ya en el
siglo XVIII, las Relaciones de Lorenzana nos dicen que en
Herencia abunda el vino, señalando una producción de 25.000
arrobas por quinquenio
En 1591 Herencia cuenta con 751 vecinos, de los que
20 son hidalgos y 10 clérigos, lo que supone unos 3.000
habitantes, aproximadamente.
En el año 1604 y posteriores, a consecuencia de malas
cosechas por sequía y epidemias de tifus, se produce una
crisis de población que no es superada hasta la segunda
mitad de esa centuria, produciéndose en los años 80 de ese
siglo otra época de crisis demográfica también por epidemia
de tifus.
En 1.616, tras años de penurias, el Concejo pidió permiso al
monarca Felipe III para repartir entre los vecinos la
tercera parte de los pósitos de la villa, con el fin de
sembrar sus barbechos. El permiso real llegó con una serie
de instrucciones: que no se prestara a quien ya estaba en
deuda y que se exigiera fianza cuando se prestaran más de 20
fanegas.
En el año 1.655 aparecen registrados en el Archivo
Parroquial los fallecimientos de dos esclavas de
vecinos de Herencia: Bárbara y María. No figura raza ni
otras circunstancias.
El 15 de Noviembre de 1.656, se firma la escritura de
fundación del Convento de la Merced por Don Juan José
de Austria, hijo natural de Felipe IV y María Calderón.
En la centuria del 1.700, el llamado Siglo de las Luces,
fueron tiempos prósperos para Herencia. En 1.707 viven en
Herencia alrededor de 4.400 habitantes, y en el censo de
Aranda, de 1.769, se contabilizan 7.574 habitantes.
Agricultura y ganadería, pues, se convirtieron desde
un principio en la base de la economía de esta villa; sin
embargo, a lo largo del siglo XVIII nacieron una serie de
pequeñas industrias, todas ellas relacionadas con la
ganadería y la agricultura, de forma que a finales de este
siglo la villa presentaba un panorama halagüeño: una rica
agricultura, con huertos, cereales, aceite, vino, barrilla,
salicor y azafrán; una ganadería abundante y una industria y
comercio en expansión gracias al trabajo de la lana,
fabricación de jabón y una numerosa arriería.
Continúan nuevas roturaciones y presiones demográficas; se
rotura la Serna, que hasta entonces se venía utilizando para
recrío común de caballos.
Se consolida la concentración de la propiedad de la tierra;
la economía local ha evolucionado. En el año 1.785 se
obtienen 1.800 arrobas de lana, 1.200 fanegas de cereales, y
comienzan a tener importancia el cultivo de hortalizas (19
hortelanos que ya salían a vender a otras localidades);
cobran importancia también el aceite, vino, azafrán y ganado
mular; se producían 7.000 corderos y 1.000 arrobas de queso.
Se trabajaban las pieles, confeccionando prendas de
vestir, correajes y botas. La lana, una vez preparada por
los tintoreros, era tejida por las mujeres, que elaboraban
ceñidores, cíngulos, ligas, estameña, pañetes y telillas muy
apreciadas. En los intermedios de sementera, vendimia y
agosto, los maridos salían a vender los productos
fabricados, trayendo a Herencia añil y cochinilla para los
tintes, cacao, azúcar y almendras.
También existían siete fábricas de jabón, elaborado
con aceite y lejías de varrilla, salicor y cal. Por medio de
numerosa arriería, se comerciaba con Andalucía, Castilla la
Vieja, Madrid y "todos los reinos de España", trayendo
aceite, arroces y legumbres. Existían dos casas de comercio,
una de franceses y otra de gallegos.
Los vecinos de Herencia comienzan a demandar la construcción
de molinos de viento, ya que el de agua que existía
en el Cigüela sólo funcionaba entre los meses de Octubre a
Mayo. En el año 1.790 se concede la primera licencia para
instalar un molino en las Eras Altas, que comenzó a
funcionar en Abril de 1.792 y que, ante la falta de viento,
fue trasladado en el año 1.796 al Cerro de San Cristóbal. En
Herencia llegaron a existir 11 molinos de viento al
principio de los años 1.800.
Salvo la desaparición de los diezmos en 1836, sólo el
importante desarrollo de la vid supuso algún cambio en los
cultivos. Hay que tener en cuenta que la vid, tal como la
conocemos hoy, proviene de la epidemia de filoxera de
finales del siglo XIX. En Herencia la declaración oficial de
plaga de filoxera por parte del ayuntamiento no se realiza
hasta noviembre de 1933.
Desde los primeros años del siglo XX se observan numerosas
actividades industriales y comerciales, muy
relacionadas con los productos de la agricultura y
ganadería, los cuales favorecieron en este siglo la
aparición de industrias de transformación: una cantera de
yeso, que da materia prima a dos fábricas y cuatro
carpinterías; dos fábricas de jabón. Y, sobre todo, varias
industrias relacionadas con la producción agrícola: la ya
mencionada cooperativa vinícola “La Herenciana”, varias
bodegas, diez fábricas de alcoholes, dos fábricas de harina,
cuatro almazaras, una fábrica de gaseosas, una fábrica de
conservas vegetales y veintidós panaderías.
En estos años y hasta 1985, los cambios se basan sobre todo
en la creación y mejora de los servicios, tales como la
instalación del teléfono, del alcantarillado, del agua
potable (primero en los caños y posteriormente en las
propias viviendas), la construcción de colegios, etc
En los últimos veinte años, Herencia ha experimentado un
avance industrial y económico, que está posibilitando a los
ciudadanos tener una mayor prosperidad, consolidándose los
servicios educativos, formativos, culturales, sociales,
deportivos, de ocio y tiempo libre.
**Reproducción parcial de texto original de la web oficial
del Ayuntamiento de Herencia