TURISMO
Declaradas Parque Nacional en 1973,
Las Tablas de
Daimiel son el último representante de
un ecosistema denominado tablas fluviales que se
formaban por los desbordamientos de los ríos en
sus tramos medios, favorecidos por fenómenos de
semiendorreismo y por la escasez de pendientes.
Las Tablas, declaradas Reserva de la Biosfera,
son vitales para la avifauna europea, lo que les
hace tener un interés mundial. Característica es
también su vegetación palustre, enraizada en el
fondo de unas aguas que han dado vida a todo un
entorno con larga tradición histórica.
En el extremo sur del P.N. de Las Tablas, se
localiza la dehesa de Zacatena. Su origen
se remonta a la época romana y citada por el
geógrafo árabe Edrisí. Este antiguo pueblo fué
cedido a la Orden de Calatrava a finales del
siglo XII. En la actualidad es la única finca
que conserva el encinar autóctono con ejemplares
centenarios. En la parte sur de la dehesa, en
las proximidades del Guadiana se alza de forma
señorial la Casa de los Guardas, típico ejemplo
de la casa de labor manchega: "quintería".
En las proximidades de la dehesa de Zacatena
se localiza el Molino hidráulico de Puente
Navarro, uno de los diferentes molinos de agua
que van surcando el cauce del Guadiana dentro
del término de Daimiel. En las proximidades
también se localizan algunos ejemplos de
casillas de pescadores, construidas con
materiales del entrono: piedra caliza, tierra y
techumbre de carrizo.
500 m. antes de llegar al P.N. de Las Tablas se
localiza el paraje de Molemocho donde se
encuentra el molino de agua del mismo nombre,
edificaciones de origen muy primitivo, que
empleaban la fuerza del agua para la molienda
del cereal. Aparece citado en el siglo XVI en
las Relaciones Topográficas de Felipe II.
El Yacimiento arqueológico Motilla del
Azuer de la Edad del Bronce (1800-1300 a.
C.) declarada Bien de Interés Cultural (B.I.C).
Es sin lugar a dudas uno de los mejores
exponentes por su peculiaridad de la Edad del
Bronce en La Mancha. Es una de las motillas
mejor conocidas, ubicada en el término municipal
de Daimiel, a 10 Km. de la localidad y próxima
al cauce del río Azuer. Se trata de un
asentamiento fortificado, sirviendo su recinto
interior de proyección y donde se desarrollaban
una serie de actividades económicas comunitarias
como almacén de cereales o fabricación de
cerámica. A lo largo del término municipal se
localizan ocho motillas.
Se trata de construcciones formadas por varios
anillos amurallados concéntricos en torno a una
gran torre centra. Las dimensiones oscilan entre
4 y 10 metros de altura y unos 50 de diámetro.
Las murallas de las Motillas se construyeron con
la técnica de la mampostería, utilizando piedras
de mediano tamaño trabadas con barro.
El Santuario de la Virgen de Cruces Se
localiza a 12 Km de la localidad. Sencillez y
sobriedad son la nota dominante en esta
construcción declarada Bien de Interés Cultural
(B.I.C). El Santuario acoge a la patrona de
Daimiel, la Virgen de las Crices, una imagen
negra y gótica. Una extensa arboleda rodea el
Santuario, siendo el lugar idóneo para momentos
de ocio y diversión, principalmente durante las
dos romerías celebradas en honor a la patrona.
PREHISTORIA
A pesar del gran número de yacimientos de la
Edad del Bronce en la provincia de Ciudad Real
son pocos los estudios realizados ya que una de
las hipótesis mantenida a lo largo del tiempo ha
sido la ausencia de auténticas culturas de la
edad del Bronce, con entidad propia, en regiones
del interior de la Península.
Actualmente estas consideraciones deben
desecharse para Ciudad Real según los resultados
obtenidos en las diferentes campañas
arqueológicas realizadas.
Las Motillas son asentimientos fortificados
localizados en las zonas llanas y fácilmente
inundables o en zonas palustres de la Cuenca del
Guadiana. En el término municipal de Daimiel
está la mayor concentración de motillas de toda
España y son: la Motilla del Azuer, La Motilla
de las Cañas, La Motilla de Zuacorta, La Motilla
de la Casa del Cura, Motilla de la Vega Media,
Motilla de la Albuera, Motilla de Daimiel y
Motilla de la Máquina.
LA EDAD MEDIA Y MODERNA
El primer documento oficial donde aparece el
nombre de Daimiel es en el "Bulario de la
Orden de Calatrava" con motivo de la
"Concordia ajustada entre el Arzobispo de Toledo
d. Rodrigo Jiménez de Roda y el Maestre de
Calatrava d. Fernando Ordóñez.
La Concordia o acuerdo iba referida a los
diezmos (tributos que suponían un décima parte
de lo que se ganaba) que debían pagar todos los
pueblos pertenecientes a la Orden de Calatrava
al Arzobispo de la Diócesis de Toledo. En este
acuerdo se le demandaba a Daimiel el pago de los
diezmos. El documento está fechado el día 7 de
julio de 1245.
Del texto se desprende que Daimiel ya tenía una
población importante y su fundación puede
remontarse a algunos años atrás. Habría que
considerar la posibilidad de que Daimiel fuera
tal y como los pueblos de la época un núcleo
aislado pero con cierta importancia ya que en su
entorno existe gran cantidad de lugares que en
su día tuvieron cierto número de pobladores y
construcciones y que hoy han desaparecido o de
los que nos quedan escasos vestigios, como
Barajas, Xetar, Curenga, Moratalaz, Ureña y
sobre todo la Dehesa de Zacatena, que en el
siglo Xlll gozaba de gran riqueza forestal y
producía en la Orden ventas importantes.
Zacatena, ocupa la zona norte de Daimiel después
de la conquista del territorio y repoblación
cristiana en la edad media a la cual se
concedían importantes exenciones y privilegios,
como el concedido por Enrique ll en 1373 sobre
la exención del impuesto de Moneda.
Con anterioridad a esta fecha de 1245, existe
otra cita de 1232 que se recoge en la "Crónica
de la Orden de Calatrava", cuando ésta decide
establecer su territorio. En el año 1268 se
señala el término territorial de Daimiel, según
un privilegio dado por el maestre Fray Juan
González, librado por Consejo Real en pleito con
el comendador Fray Alonso Calvillo.
Llegados a este punto, podemos hacernos una idea
de la importancia que tenía Daimiel para la
Orden de Calatrava, que culminaría con la
creación de la encomienda en 1299. La
Encomienda se define como "un beneficio que
comprendía una unidad territorial cuyas ventas
percibía su detentador y esta riqueza económica
generaba un importante número de población,
considerando que había aproximadamente entre
1500 y 2000 habitantes, concentrada en la zona
más antigua de Daimiel, lo que se conoce como la
calle San Juan hasta la iglesia de Santa María,
pudiéndose afirmar que la población musulmana se
concentró en este lugar.
A finales del siglo XlV se puede hablar
de un Daimiel con un gran crecimiento de
población, importante como núcleo económico que
aglutina en torno a sí a otras poblaciones. Como
muestra de la prosperidad económica de la época
basta citar la necesidad de la construcción de
una parroquia que aglutine a todos los vecinos,
ubicándose en lo que hoy se conoce como
Parterre, bajo la advocación de la "Madre de
Dios".
Los finales de la Edad Media y los comienzos
de la Edad Moderna para Daimiel coinciden
con un crecimiento de la población muy
importante, y una ciudad incipiente con energía
y factores a su favor como son el entorno, con
parajes y recursos de enorme valor dentro de la
región; la población, culturalmente rica por la
convivencia de tres culturas: judía, musulmana y
cristiana, y por último, la religión, que ejerce
una labor social importante, marcando con sus
criterios todas las actividades de la comunidad.
La necesidad de la construcción de una segunda
parroquia en Daimiel, San Pedro, explica el
desarrollo económico alcanzado en la localidad y
para avanzar en la historia no debemos perder de
vista que Daimiel está englobado como
encomienda, adscrita a la Orden de Calatrava,
convirtiéndose en una encomienda doble,
uniéndose a la que era hasta entonces la
encomienda de Xetar, que perpetuamente, se unirá
a Daimiel.
En cuanto al aspecto social, los datos de la
población ofrecen información como la existencia
de esclavos ocupando trabajos gremiales como
horneros y molineros. En esta época se documenta
la existencia, estable, de población mudéjar. En
este periodo, Daimiel no es ajeno a una
coyuntura histórica importante, la que rige los
designios de los reinos hispanos bajo el mandato
de los Reyes Católicos. Como actuación de los
reyes en su época de reinado, queda constancia
de la creación de un nuevo hospital en el año
1502, el hospital de Santiago.
La peste y las malas cosechas que afectan al
Reino Español no dejaron indiferente a la
población de Daimiel, reflejándose en numerosos
documentos una evidente pérdida de valor de la
encomienda.
Por aquel entonces la población era un mosaico
de culturas, razas y religiones. La población
musulmana, recién convertida al cristianismo
conocida como los "moriscos" ocupan un lugar muy
destacado; no se comportaban como una sociedad
exclusiva, sino que denota claramente el proceso
de integración del primitivo núcleo musulmán de
Daimiel. De esta población, muy numerosa, se
destaca, además, su fidelidad y honradez hacia
los Reyes.
De muy poca información se dispone para hablar
de otro núcleo social importante: los judíos;
sin embargo es difícil concretar sus
características aunque ocuparon numerosos cargos
públicos, comprados a menudo mediante favores o
créditos. Su relación con los moriscos no es
buena, enfrentándose y acusándoles ante el Santo
Oficio.
Establecer el número de vecinos por estas fechas
es complicado, pero hay datos censales entre
1590 y 1591 que demuestran que Daimiel se
considera el cuarto núcleo más poblado de la
zona que hoy engloban las CCAA de Castilla La
Mancha y Madrid.
La economía del momento, basada en la
agricultura y la ganadería no está exenta de
profundos problemas, motivados sin duda por el
enfrentamiento entre agricultores y ganaderos;
los primeros beneficiados por la riqueza de la
zona, son pocos y disfrutan de grandes
humedales. Los ganaderos por su parte, tienen
una gran escasez de montes en el término del
municipio.
En esta época, el reinado de Felipe ll mantienen
una relación especial, constatada por cartas
reales dirigidas al municipio en relación con la
construcción de edificios, así como la visita
real certificada por varias estancias del
monarca en la Dehesa de Zacatena hasta tres
veces, jornadas que se dedican a la caza.
Se puede afirmar que durante este periodo
Daimiel experimentó un crecimiento considerable
durante los siglos XV y XVl, según se desprende
de las conocidas "Relaciones Topográficas"
mandadas hacer por Felipe ll.