En Villaverde de Guadalimar
los ríos y arroyos que lo recorren, salpican sus
calles.
Si nos atenemos a las relaciones topográficas de
cuatro siglos atras, su nombre era Villaverde de
Ambas Aguas, sobrenombre que procedía de los dos
ríos que recorren su término, uno de agua dulce,
y otro de agua salada y gruesa.
Esta riqueza hace que nos encontremos ante uno
de los municipios mas verdes y de vegetación mas
frondosa de toda la geografía serrana, que cubre
todo su termino municipal, compuesto por las
pedanías de Campillo, Carrascosa, Cueva Ahumada,
El Bellotar, El Collado, Los Pifanios, Parrizón,
Pollo de Abajo, Resinera, Semilla Baja, la Venta
de Mendoza y Tabaqueros.
La belleza de la zona y en el caracter de sus
gentes, encuentre el viajero la excusa perfecta
para realizar una obligada parada y fonda.
HISTORIA
Villaverde de Guadalimar
surge como pequeña población a la sombra del
Camino de Aníbal, en principio como un pequeño
núcleo de población, pero que va creciendo a la
par que la vecina ciudad de Alcaraz, ciudad que
al serle dado el privilegio de formar concejo
con fuero propio, toma Villaverde como una de
sus aldeas; intentando, a partir del siglo XIII,
que creciera en su poblamiento debido a la
escasa población que hasta entonces acogía.
A partir de este aumento de población,
Villaverde comienza a ser una población
atractiva para los diferentes intereses
territoriales en la zona; entrando en conflicto
por su dominio la Orden de Santiago y el propio
concejo de Alcaraz. Estas disputas acaban cuando
en 1436 y como pago de favores por del Rey
Alfonso a Rodrigo Manrique Conde de Paredes, le
es dada Villaverde, junto a otras villas
cercanas formando con ellas el "Señorío de las
cinco villas del Conde de Paredes", entrando a
formar parte del entorno de los Manrique y con
él de la Orden de Santiago.
A partir de entonces, el Señorío de las 5 villas
(Cotillas, Villaverde, Riópar, Bienservida y
Villapalacios), intervendrán en cada uno de los
conflictos que mantengan los Manrique, como el
que mantendrán contra los Pacheco a finales del
Siglo XV.
Nos encontramos así ante un Villaverde de
Guadalimar que a finales del siglo XVI, presenta
una población de 135 vecinos, 133 de los cuales
son "pecheros", 1 hidalgo y 1 clérigo; esta
población, en estos momentos, vive
principalmente de la ganadería y la silvicultura,
con dos salinas a su cargo. Como nota curiosa,
señalar que en este siglo, es, junto a Albacete
y Alcaraz la villa albaceteña que mas
"pasajeros" aporta al recién descubierto "Nuevo
Mundo" , las Américas, sobre todo a México.
En este siglo también es cuando tiene su
esplendor el Convento de Franciscanos que el II
Conde de Paredes Pedro Manrique, construye en
1486, tras haber conseguido la bula papal para
hacerlo en 1447. Y que tuvo a su cargo otros
como el que se construye en Yeste en 1699.
En 1745, la titularidad del Señorío de las Cinco
Villas pasa del Conde de Paredes al Conde las
Navas de Amores; y será durante el siglo XVIII
cuando Villaverde junto con el resto del señorío
y el Concejo de Alcaraz entran a formar parte de
de la División Administrativa de la Mancha, y no
será hasta el siglo XIX cuando Villaverde quede
encuadrado dentro de la recién creada provincia
de Albacete, tras el Real Decreto del 30 de
Noviembre de 1833, siendo Regente la reina Maria
Cristina; entrando a formar parte del partido
judicial de Alcaraz.
Hay que destacar que en Villaverde acaece el
último capitulo de una serie de episodios
bandoreliles que toman importancia en las
sierras andaluzas a finales del siglo XIX. Es
aquí donde fue muerto el último de los
bandoleros que recorrerían esas sierras; fue el
31 de Agosto de 1907, cuando, huyendo de
Andalucía para emigrar a América, El Pernales y
su inseparable Niño de Arahal son abatidos a
tiros por la Guardia Civil.
Como dato más reseñable hasta nuestros días
queda el motín de subsistencia que en Villaverde
de Guadalimar se produjo en 1914.