Villatoya pertenece a la
Cuenca Hidrográfica del río Jucar, a donde van a
parar las aguas del río Cabriel y la de
numerosísimas fuentes y manantiales que nacen en
el término.
El río Cabriel discurre a lo largo de su curso
dando lugar a una sucesión de pozos azules,
remansos transparentes y rápidos de aguas bravas
de espectacular belleza, por una geografía
salvaje, intacta todavía, no maltratada por el
ser humano, así podemos observar desde buitres
leonados, águilas, a jabalíes y nutrias pescando
en sus purísimas aguas, así de intactas llegan
sus aguas a Villatoya.
El valle disfruta de un microclima, muy
protegido del viento, convive el clima estepacio
con temperaturas más suaves, provocadas por el
agua y la vegetación que salpica el valle. De
bosque mediterráneo, entre otras especies hay
madroños, sabinas, coscojares y árboles de
ribera. Su fauna es muy variada, se pueden
observar rapaces diurnas y nocturnas, en el río
garbas, martín pescador y en el monte desde
zorros a algún gato montés.
Villatoya por su situación
geográfica, en medio del monte, en un valle
entre los llanos de Albacete y la provincia de
Valencia es idónea para realizar turismo rural.
Dispone en sus alrededores de dos balnearios
y posee una casa rural dentro del casco
urbano. Cada uno de los balnearios cuenta con un
hotel. También cuenta con dos campings en el
término. El río Cabriel es escogido por mucha
gente para ir a practicar deportes de aventura,
así como para ir a pasar el día. Cuenta con
numerosos sitios de interés como las ventanas,
la cascada etc...; Los balnearios atraen
a numerosos turistas que buscan la calidad y las
propiedades curativas de sus aguas, o
simplemente el placer de pasar unos días den
semejante paraje.
HISTORIA
Villatoya es una población
limítrofe con la provincia de Valencia. Se
documenta que en los primeros años del siglo XIV
pertenecía a la jurisdicción de Jorquera,
aunque por el año 1429 consiguió su
independencia y pasó a tener jurisdicción
propia.
En cualquier caso, cuando en 1576 Don Diego de
Zúñiga y Fonseca, Abad de Parraces, declaraba
haber comprado Toya y Cilanco. Con las nuevas
posesiones recien adquiridas, Don Diego Zúñiga,
fundó el mayorazgo de los Zúñiga, familia que
durante varias generaciones sería dueña del
término de Toya y sus anejos. Años después, el
20 de Septiembre de 1621, a uno de sus
descendientes, Don Diego Lopez Zúñiga y Velasco,
se le concedió el título de Marques de Baides (
o Baydes), para si y sucesores en la posesión
del mayorazgo.
Entre los años 1579 y 1588, los Zúñiga, casi
arruinados, contrajeron ciertas deudas con otra
familia, los Anzures, con los que estaban
emparentados.
Don Juan Francisco Pacheco obtuvo el título de
Marqués de Villatoya y agregó las tierras al
Mayorazgo de los Anzures.
Ya en el siglo XX, el gobierno de la República
consideró que la finca era expropiable y la
considero de interés preferente. El Instituto de
la Reforma Agrario inició el expediente pero con
el advenimiento del bienio del centro derecha
que se abrió en 1934, dejó en suspenso la
confiscación de las tierras.