Destaca en Villalgordo del
Júcar la Iglesia parroquial Santa María
Magdalena, cuyo origen se supone entre
finales del siglo XII y mediados del siglo XIII.
Inicialmente la iglesia carecía de torre, era
más pequeña que la actual y no disponía de
capillas laterales, siendo de estilo románico
rural. En su construcción se empleó piedra de
sillería que se hace visible al picar las
paredes interiores del edificio. Entre los años
1.597 y 1.599 se realizaron obras de cantería y
carpintería en la Capilla Mayor.
En 1.637 se construyeron las capillas laterales
dándole forma de cruz latina al recinto y
posteriormente, en 1699 se terminó la torre de
estilo barroco por sus proporciones y traza.
Hacia el año 1750 tuvo lugar la obra más
importante, el ayuntamiento compró tres casas
colindantes y fueron anexionadas a la iglesia
confiriendo a ésta las dimensiones y forma
actuales. Destacan en su decoración los frescos
que se pueden observar en la cúpula ciega frente
al altar, pinturas que datan del siglo XVIII.
Actualmente se puede ver el retablo de la
capilla de Jesús Nazareno que podría fecharse a
mediados del siglo XIX.
Muy cerca de la localidad aunque perteneciente
al término de Casas de Benítez, junto a la aldea
del Carmen, podemos ver la entrada de la
cueva de Santa Catalina de Cardona, mujer de
la nobleza española del siglo XVI que permaneció
en penitencia en este paraje durante ocho años y
por cuya iniciativa se construyó junto a la
cueva un convento de frailes Carmelitas
Descalzos, lo que dio nombre a la aldea próxima.
Por esta cueva pasó Santa Teresa de Jesús en el
año 1580 en su viaje a Villanueva de la Jara. Se
hace mención de ello en su libro Las
Fundaciones, en el capítulo 25.
La tarea repobladora que en la Edad Media
llevó a cabo la orden de Santiago, busco, como
nuevos asentamientos, lugares que en épocas
ibéricas y romana habían estado pobladas pero
que se habían perdido en el periodo visigodo y
árabe. A estas ruinas o poblados se les llamó a
veces "villares" añadiéndoles un topónimo
determinante. De esta manera puede que naciese
Villalgordo, como un cerro ancho y de escasa
altura (Villar: que equivale a pueblo pequeño, y
gordo: a cerro de escasa altura y gran
extensión) después de que el municipio llegase
hasta la vega del Júcar y para distinguirlo de
otros villalgordos se le añadió "del Júcar".
Villalgordo del Júcar perteneció a tierras de
Alarcón. En la época de los Reyes
Católicos la población quedó incluida en la
Corona de Castilla, pues pertenecía a Villanueva
de la Jara y ésta se decidió por los monarcas y
no por el marqués de Villena, propietario de las
tierras. Transcurrido un largo tiempo
Villalgordo del Júcar logró su separación de
Villanueva de La Jara en el año 1672, cuando el
rey Carlos II le concedió el privilegio de
Villa.
En el año 1842 Santiago Gosálvez instaló,
en la falda de la población y al margen derecho
del río, una fábrica de harinas, otra de hilados
y la 2ª fábrica en España de papel continuo.
Villalgordo del Júcar se convirtió en el segundo
pueblo de España en tener luz eléctrica. El
esplendor de esta industria, hoy ya
desaparecida, queda reflejado en el Palacio
de los Gosálvez, declarado bien de Interés
Cultural el 16 de junio de 1993.