FIESTAS
Festividad de
San Antón, con
fuegos artificiales y carretillas.
El Carnaval, con desfiles
de máscaras, disfraces y animadas
charangas musicales.
La Subida del Cristo,
celebración del último
domingo de Mayo,
constituida por una procesión de
hondo arraigo popular, que congrega
a miles de fieles acompañando a las
imágenes de Cristo de la
Antigua y Virgen de la Encarnación,
patronos de Tobarra, hasta su morada
habitual del Santuario de la
Encarnación.
Feria y Fiestas de San Roque,
que se celebran del 14 al 21
de agosto, con novilladas,
corridas de toros y actos deportivos
y culturales entre los que destacan
los prestigiosos Juegos Florales,
tradicional manifestación poética y
literaria, cuya participación rebasa
las fronteras municipales,
constituyendo la atracción cultural
cumbre de esta celebración.
Y muy especialmente la
Semana Santa,
declarada de Interés Turístico,
Interés Turístico Regional e Interés
Turístico Nacional. Los actos
religiosos tienen su máximo
exponente en la Bendición de
Viernes Santo en el
Calvario, impresionante y
sobrecogedor acto, que congrega a
una ingente multitud de personas.
Dentro de estas manifestaciones, se
celebra y exhibe con orgullo
la Tamborada, plasmada en
el Monumento al Tambor.
HISTORIA
El
origen de Tobarra es
antiquísimo. Se han
encontrado restos
arqueológicos de
época ibérica y
romana.
Algunos autores
identifican a Tobarra
con una cierta Túrbula
citada por Tolomeo.
Otros la denominan
Tríbola. El conjunto
rupestre de Alborajico
es testigo elocuente de
este pasado. Constituido
por un complejo
eremitorio cenobítico
cristiano, se habitó
durante los siglos IV al
IX.
Durante la dominación
árabe adquiere
importancia como enclave
estratégico, para
dominar el camino.
Todavía quedan restos de
la fortaleza que se
levantó para tal fin. En
la crónica de al-Udrí
(s. XI) se le cita como
Tubarra, en el
itinerario de Chinchilla
a Cartagena. En esa
época parece ser que
tienen su origen algunas
aldeas o caseríos como
Aljubé, Alboraj,
Alborajico, Abenuj,
etc., de clara toponimia
árabe. Tobarra fue sede
de un valeroso jefe
local, Yagub Ibn Jalid,
Al-Tubarri, el de
Tobarra.
El Castellar,
yacimiento
hispanomusulmán,
es uno de los pocos que
se conservan intactos en
la provincia. Se sitúa
en el cerro de su
nombre, a 714 m de
altitud, entre las
pedanías de Sierra y
Cordovilla, dominando
dos amplios valles y el
paso obligado del
camino. Este castillo o
fortaleza puede fecharse
en torno al siglo XI y
constituye uno de los
conjuntos históricos más
importantes del pasado
medieval de la
provincia, cuyo valor
refrendan las
estructuras monumentales
que aún quedan en pie.
Otras construcciones y
ruinas musulmanas se
ubican en la cumbre del
Cerro de la Encarnación,
junto al santuario, en
cuyos aledanos se hallan
además los llamados
"Ojos del
Diablo", ruinas
del castillo del mismo
origen musulmán.
En el año 1242 Tobarra
pasa a ser territorio
castellano. Fernando VI
le concedió privilegios
y franquezas que fueron
confirmadas
posteriormente por Juan
II, los Reyes Católicos
y Juana la Loca.
Posteriormente, a
mediados del s. XIV pasó
a depender del Infante
Don Juan Manuel,
adquiriendo un papel
preponderante dentro del
Marquesado de Villena.
En el s. XV se le
concedió el título de
Villa, y pasó a depender
directamente de los
Reyes Católicos, en
1476.
En el año 1492 nace en
Tobarra
Cristóbal Pérez Pastor,
ilustre bibliógrafo,
Doctor en Ciencias y
Teología y Académico
Electo de la Real
Academia de la Lengua.





