Salobre es pueblo de una admirable belleza
natural. Situado al suroeste de la provincia de Albacete, está
enclavado en un fértil valle por el que pasan dos rios: el Salobre y
el Ojuelo.
Su pedanía Reolid es punto de referencia debido a sus aguas
termales.
En plena sierra, el visitante podrá recorrer sus calles empinadas, y
cortadas por el río, con toda la tranquilidad que el viajero busca
cuando se acerca a este pueblo, encontrando rincones preciosos y
disfrutando de la hospitalidad de sus gentes. También podrá
disfrutar de la gastronomía de estas tierras, típica serrana.
Salobre posee, entre otros, parajes naturales como el Estrecho del
Hocino, La Piedra del Águila, la Herrería; hábitat perfecto para
ejemplares de fauna como el ciervo, cabra montesa, tejones, garzas y
águilas.
En este municipio destaca su bella ermita de la Virgen de la Paz del
siglo XVI, y la Iglesia de Santo Domingo (Reolid) con artesonado
mudéjar.
HISTORIA
Restos arqueológicos del neolítico encontrados en
los alrededores de Salobre demuestran ya la presencia humana en la
zona. Existen también indicios de poblados Iberos y Musulmanes en la
aldea de Reolid (se dice que podría ser la antigua Bergula
mencionada por Ptolomeo). Evidencias, pues, de que estas tierras
fueron ya pobladas en la antigüedad.
De todas formas, Salobre presenta un desarrollo histórico poco
conocido pero no por eso menos importante. El nombre del pueblo se
debe a un paraje cercano a la localidad, denominado El Salado.
Se sabe que la historia de este pueblo va de alguna manera ligada a
la de Alcaraz, ya que perteneció al Concejo de Alcaraz desde que
este se formó en el siglo XIII ejerciendo su jurisdicción
político-administrativa no sólo sobre el Salobre sino también sobre
un amplio territorio que se extendía por toda la Sierra de Alcaraz,
e imponiendo a sus aldeas el pago de tributos visiblemente
señoriales, entre ellos el conocido como "cuenta de San Miguel".
En el siglo XVI, es necesario destacar la existencia de un abundante
poblamiento aldeano, impulsado por la mejora agrícola o ganadera. La
calidad de ese poblamiento fue diferente de unas zonas a otras, en
Salobre, por ejemplo, fue mínimo ese incremento, aunque a diferencia
de otras aldeas del territorio de Alcaraz en esa época, ese
incremento fue ascendiendo progresivamente.
Fue en el s.XIX, cuando las tierras de Alcaraz pasaron a formar
parte de la nueva provincia de Albacete, cuando Salobre, que hasta
entonces había sido una de sus aldeas, pasó a formarse como
municipio.
En el siglo XVIII tubo lugar una cierta actividad minera, se instaló
una fábrica de fundición de bronce, filiar de las existentes en
Riopar. Aun se conservan al lado del río las ruinas de varios
molinos de agua relacionados con esta industria metalúrgica.
También precisa interés la fábrica de hojalata establecida en
Salobre en 1788, que aprovechaba las minas de hierro de sus
inmediaciones. Minas, que, según se deduce , todavía seguían en
explotación a mitad del siglo XIX.
En 1740 hubo una Fábrica de Lana donde se hacían mantas y capotes.
Es natural de Salobre D. José Bono