Pozohondo es un bonito pueblo, de gente afable,
en el que la plaza sirve de marco singular para centrar la actividad
cotidiana de sus habitantes, bajo el ruido del correr, de los más
jóvenes y el bullicio del agua de su fuente.
La Banda Municipal de Música alcanzó hace mucho tiempo gran
prestigio, y lo mantiene en la actualidad. El carácter festivo, da
fama al lugar, destacando la popular danza del Zángano.
El Almendro, la vid, el cereal y el azafrán, conforman la
peculiaridad de sus paisajes.
HISTORIA
Los primeros resquicios de historia de Pozohondo
se encuentran en los yacimientos íberos y romanos en el paraje Las
Peñicas, donde han aparecido partes de cerámica y un fragmento de
escultura íbera. Más concretamente la talla tosca en piedra que
representa una cabeza femenina, donada al Museo Arqueológico
Provincial de Albacete.
Hasta el año 1.537 el municipio era aldea de la Ciudad de Alcaraz, a
partir de entonces pasó a ser dependiente de Peñas de San Pedro,
junto Alcadozo, Pozuelo y San Pedro. Hacia la mitad del siglo XIX
Pozohondo se convierte en un municipio independiente con
ayuntamiento propio.
Cabe destacar el hecho acaecido en marzo 1812, cuando los lugareños
se unieron al ejército español del General Villacampas, para luchar
contra las tropas napoleónicas de los Generales Palombini y
Pannetier durante La Guerra de Independencia. La batalla quedó en
este lado, apropiándose de cañones y banderas, símbolos que forman
parte del escudo de esta villa.