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Su Historia
Contemplando ahora el emplazamiento de
Paterna del Madera no cuesta demasiado
suponer que su belleza paisajística, su
abundante agua y su rica fauna, hayan
atraído desde siempre, a los pueblos que han
habitado estas tierras Serranas.
Así, restos ibéricos se pueden encontrar en
sus inmediaciones y nos remontan a la época
en la que las gentes se refugiaban en
peñones y reductos de difícil acceso desde
los que era más difícil defenderse.
Metidos ya en la Edad Media, los avatares
históricos de Paterna van íntimamente
ligados a los de Alcaraz, pues ha sido aldea
de aquella villa hasta hace relativamente
poco.
De cualquier forma, hay evidencias de
poblamiento Árabe antes de que el Alfoz se
convirtiese al Cristianismo por gracia de la
Reconquista. Estos inicios se plasman en el
Castillo árabe – del ahora no quedan restos
– y cuya existencia se tiene noticia por
figurar entre los relacionados en las
donaciones a la Orden de Santiago.
También el cerro Mencal, cerca de la
población posee leyenda árabe de la que
resulta ya difícil conocer la narración de
la misma, pues se ha ido difuminando de boca
en boca a lo largo del tiempo.
Anécdotas históricas sí posee Paterna, y es
que hasta aquí llegó en influjo de ciertas
instituciones medievales que, como en el
caso del Santo Oficio, hacían aún más
difícil las vidas de las gentes. Ahora, con
la perspectiva histórica, aquellas
situaciones pueden parecer triviales, como
la ocurrida aquí en Paterna en 1611, cuando,
según cuenta J. Blázquez en su libro
titulado “La Inquisición en Albacete”
Francisco Quiralte fue reprendido y
desterrado por dos meses por afirmar sus
ateísmo a través de una copla.
Entre anécdotas y dependencias tuvo que
esperar Paterna hasta el siglo XIX para
conseguir su independencia respecto a
Alcaraz.
Su Visita y Alrededores
Haremos un breve recorrido por la población
de Paterna que se sitúa sobre la ladera de
un monte por lo que sus calles están sobre
pendiente (muy común, por cierto, en todos
los pueblos de la Mancomunidad), muchas de
ellas son de uso exclusivo para el peatón
por lo que el casco urbano es transitable y
tranquilo debido a esta característica.
Paterna está enclavada en plena Sierra del
Agua y sus aldeas, tales como el Batán del
Puerto ó Tortas están desperdigadas entre
vegas y pinares, aunque la gran mayoría
están sufriendo la temida “despoblación” que
desgraciadamente no es el único lugar en el
que ocurre.
A la entrada de Paterna por la carretera de
Bogarra nos podemos encontrar un edificio
que contrasta especialmente con la
arquitectura del pueblo, aunque por lo
general se mantiene el espíritu tradicional
en su arquitectura, calles , su Plaza del
Ayuntamiento y sus costumbres.
Pero quizás lo más destacable de Paterna no
se encuentra en su villa, sino en esos
alrededores en los que la naturaleza muestra
toda su plenitud. Y es que la Villa se
encuentra en plena Sierra del Agua, una de
las zonas más bellas de cuantas conforman la
Sierra del Segura.
Desperdigada entre vegas y pinares, las
aldeas que forman el municipio mantienen esa
belleza serena y relajada con la que se
suele identificar la vida serrana.
Sin embargo, es también cierto que muchas de
ellas están siendo azotadas por la
despoblación. En consecuencia, es posible
encontrara aldeas en las que tan solo quedan
ya los mudos testigos de las piedras.
Cerca de Paterna, se pueden encontrar
lugares de gran belleza paisajística, como
la Fuenfría, el Encebrico, La Fuente Lisa, o
los Cortijos, así como alturas desde las que
contemplar amplias extensiones de terreno. Y
es que, no en vano, Paterna, situado a 1.172
m sobre el nivel del mar, es el pueblo más
alto de toda la provincia de Albacete.
El lugar conocido como el Batán del Puerto,
muy próximo a la aldea de Río Madera, posee
un especial encanto al estar situado en el
punto en que se juntan el río de las Hoyas y
el de los Endrinales. En ese lugar se forma
el Río Madera, el mismo que da nombre al
municipio.
Sobre el paraje, levantados a plomo, los
cortados rocosos que unen el Cerro de
Pimpollar y Peñalta, imponen su majestuosa
presencia.
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