Estas tierras
estuvieron pobladas desde épocas muy
remotas. De los distintos trabajos
arqueológicos se deduce que en la
Edad de Piedra y en
el Mesolítico estos
parajes fueron ya poblados por
humanos.
De la
Edad de Bronce también se
han encontrado restos. De la época
de los romanos en el Paraje de las
Eras, en la necrópolis se hallaron
entre otros muchos objetos las
famosas Muñecas Romanas,
cuando se excavaba la cimentación
para la construcción de un grupo de
viviendas llamadas "Baratas". En los
comienzos del año 1946 se hallaron
gran cantidad de restos humanos,
vasijas, etc. Las autoridades
locales lo comunicaron a las
autoridades provinciales de
excavaciones arqueológicas. Se
iniciaron los trabajos y en un
enterramiento se hallaron restos de
una muñecas de marfil y ámbar, junto
con abundante ajuar y otros objetos
de metal, vidrio y hueso. Lo más
importante de lo hallado fueron
cuatro muñecas de marfil y
principalmente una de ámbar, todas
ellas articuladas en las rodillas,
caderas, hombros y además 3 de ellas
también en los codos (2 de marfil y
una de ámbar). Las de marfil tienen
una altura aproximada de 18 cm y la
de ámbar, la más valiosa, mide 16,5
cm. Estas auténticas joyas romanas
del siglo IV se hallan expuestas en
la Sección de Arqueología del Museo
Provincial de Albacete.
De la
época árabe nos queda como
valuarte una torre de los
siglos XII - XIII.
Después de la
anexión del reino musulmán a la
Corona de Castilla (1243), donde
queda comprendida la mayor parte de
la provincia de Albacete, se
procedió a su repartimiento entre
los caballeros que habían
participado en la Reconquista.
Esta villa y la
de Albatana pasaron a manos del
Señorío Sánchez Mazuelo (primeros
señores que conocemos de Ontur y
Albatana).
Posteriormente,
con la organización de este espacio
en concejos autónomos por Alfonso X,
estas dos villas fueron incorporadas
a la Corona dentro del Concejo de
Hellín, poco después cedidas a D.
Manuel con esta villa cuando
empezaba este señor el incipiente
Señorío de Villena. Esta condición
jurídico-pública probablemente la
conservaron hasta del dominio de
Lope de Chinchilla y posteriormente
hasta su confiscación por la Santa
Inquisición (1560) quien la vendió a
la familia Zambrana y a sus
descendientes en 1562, pero sin
perder esta condición hasta finales
del siglo XIX, con la última Señora
Condesa de Lástago. Gracias al
intercesor de A. Adolfo Abellán, el
24 de Diciembre de 1893 queda el
pueblo de Ontur desvinculado del
Señorío.