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Su Historia
La población de Nerpio presenta un
desarrollo histórico muy poco conocido. Pese
a los vestigios arqueológicos y
documentales, no se ha producido un
exhaustivo estudio de su historia.
Nerpio tiene raíces importantes y muy
lejanas. Es una de las poblaciones, donde su
antigüedad se puede comprobar con mayor
claridad.
Fue poblamiento prehistórico, desde el
Mesolítico o Epipaleolítico, un oscuro y mal
conocido estadio cultural, intermedio entre
finales del Paleolítico Superior y el
Neolítico, aproximadamente entre el IX-VIII
milenio hasta el V antes de Cristo. Sólo hay
que fijarse en las capitales pinturas
rupestres de la Solana de las Covachas,
Bojadillas, La Hoz, Molino de las Fuentes
etc.
En esta línea de proyección histórica y
cultural, la zona de Nerpio continúa siendo
habitada durante la Edad del Bronce, entre
el III-II milenio antes de Cristo, como lo
demuestran los innumerables restos que
existen en los poblados ocupados por estas
gentes, siempre en lugares escarpados, con
buenas defensas naturales y una gran
visibilidad.
La Cultura del Hierro también está
demostrada en los mismos asentamientos, no
en vano, las culturas se superponen
aprovechando todo lo que les interesa unas
de otras. Destacamos el yacimiento íbero del
Macalon, donde se han demostrado por lo
menos tres periodos culturales: la Edad del
Bronce, la del Hierro y la Ibérica.
Se han encontrado también objetos de
ascendencia Griega o Fenicia de finales del
VI antes de Cristo. Este asentamiento es
abandonado definitivamente en el siglo II
antes de Cristo, como lo atestigua la orden
del Gobernador militar romano M. Sempronio
Graco quien en el 179 antes de Cristo ordenó
que todos los indígenas abandonaran los
lugares en alto y bajarán a vivir en las
zonas llanas.
Los restos de la cultura Romana también
llegaron a Nerpio, y eso lo atestigua, la
Necrópolis hallada en Vizcable de la época
entre el 268 y 64 antes de Cristo.
La presencia del Pueblo Árabe, es clara. La
España Islámica se dividía en
circunscripciones administrativas llamadas “Coras”.
Una de ellas era la Cora de Tudmir que
después sería el Reino de Murcia, y se
dividiría en diecisiete distritos, Uno de
estos distritos era el de Taybaliya, al cual
pertenecía el imponente Castillo de Taibilla,
uno de los más grandes de la Sierra del
Segura y que conserva la estructura de la
arquitectura Almohade.
En 1242 tropas Santiaguistas conquistaban
Nerpio y Fernando III otorgaba a la Orden de
Santiago la villa de Segura de la Sierra
donde Nerpio se encuadraba, distrito de
Tayviella. Más tarde, en 1270, se separó
formando la encomienda de Yeste - Taibilla.
Hasta la expulsión de los Árabes de la
península, los enfrentamientos fueron
continuos. No podemos olvidar que era
frontera con el reino de Granada, y con la
desaparición del Reino Musulmán, se empezó
la explotación económica del término, y la
difícil tarea de repoblación, hecha con
gente del fuero de Cuenca.
Nerpio dependía de Yeste, y además, no
disponía de término propio por lo que la
comunidad que habitaba la población pidió la
segregación de Yeste que alcanzó en el año
1688 durante el reinado de Carlos II, el
Hechizado.
La independencia política no significó una
independencia religiosa, pues se siguió
dependiendo de Yeste hasta mediados del XIX.
Su Visita y Alrededores
Nerpio está inmerso en el angosto y
retorcido valle del Taibilla y su casco
urbano se sitúa en las faldas del Cerro,
vulgarmente llamado Cerro de las Antenas -
pues fue allí donde se instalaron las
primeras antenas para la televisión - unas
majestuosas masas rocosas que nacen a
orillas del paso del Taibilla, el cual
transcurre paralelo a la población.
Por el otro lateral corre el Acedas que se
une al Taibilla en el Angosto, lo que da a
las aguas un protagonismo excepcional en la
población.
El casco urbano está situado entre estos dos
ríos, pero actualmente se han ido formando
otros núcleos de población en el mismo
perímetro urbano: el puente de piedra une el
pueblo con las zonas de ocio ( pubs y
discotecas) donde también se están
edificando casas nuevas, así como en la
parte que discurre entre las casas
forestales y la gasolinera (El Colla ) .
De Nerpio dependen 11 aldeas y cerca de un
centenar de cortijos y núcleos de población,
estas son:
La Dehesa, donde destacan sus cortijos.
Yetas, con sus cuidados bancales de
tradición árabe.
Jutia , sus pinares y su valle.
Las Cañadas, al pie del pico de las Cabras
entre carrascas.
Los Chorretites con sus enebros.
Pedro Andrés con su incipiente industria.
Vizcable y su hermoso valle.
Turrilla con su huerta.
Bojadillas, entre las grandes formaciones
rocosas.
Huebras y Beg.
Destacamos a su vez la importancia de
cortijos y aldeas como la Casa de la Cabeza,
Cortijo de Isidoro, Cortijo Nuevo, Prado de
las Yeguas, Los Sacristanes, Las Quebradas.
El conjunto urbano mantiene un cierto aire
medieval con estrechas y apacibles calles
donde parecen tener vedada su presencia los
automóviles, que sólo pueden circulas con
una limitada libertad en la zona de la
Carretera, la Terrera o la Plaza.
Nerpio es un conglomerado de callejones,
cuestas, escalones de piedra, placetas y
miles de rincones de ensueño donde puedes
tropezarte con sus ancianos habitantes, los
niños que salen de la escuela o incluso
algún animal.
El pueblo se integra armoniosamente con la
naturaleza, sus calles a menudo desembocan
en los huertos, en los bosques o en la
orilla del río.
Podemos perdernos en un paseo callejero y
observar los curiosos nombres de algunas de
las calles, como la de los Coches, el
Callejón de las Calaveras y la calle
Corralico. Bajar las casas del río, subir a
la cuesta de la Ermita por Casas Nuevas,
ascender al mirador del castillo, llamado
así por ser la parte más alta del pueblo con
permiso de la Ermita, seguir el recorrido
del encierro desde la fuente de la Capra
Hispánica pasando por El Partidor, la calle
Ancha y desembocando en la Plaza Mayor,
Subir por el callejón de la Urdidora
acabando en la calle Alta, observar el Cerro
de las Antenas cercano y el bosque que cubre
el Taibilla desde la calle de la Cruz,
aparcar el coche en la Terrera y ver el paso
del Acedas o bajar de la plaza pasando por
debajo del Arco de la Iglesia por la calle
de los Huertos hasta el Angosto. Todo ello,
salpicado de varias fuentes y caños para
apagar la sed y refrescarse en este
laberinto de estrechas calles.
Te metas por donde te metas, durante el día
o con las luces de la noche, Nerpio es un
compendio de arquitectura rural que salvo
excepciones mantiene su sabor añejo y un
respeto al pasado a través de estas viejas
construcciones.
Pero Nerpio no permanece impasible al
discurrir del tiempo y la modernidad también
llega a sus calles, cabe destacar el moderno
y funcional edificio de la Casa de la
Cultura de reciente construcción o la
rehabilitación del molino que abastecía de
luz vieja al pueblo, “La Fabrica de la Luz”,
donde se está construyendo un centro para el
turismo, inmerso en una preciosa zona
recreativa rodeada, como no, de nogueras y
donde el agua corre fresca dando una vida
especial al lugar.
Las pruebas de que la historia ha dejado
huella en Nerpio son varias, tanto en el
mismo pueblo, como en las aldeas, que
desgraciadamente no se han visto libres del
expolio y el saqueo de ignorantes personas
que han destruido parte de nuestro
patrimonio.
Repetimos que uno de los principales
atractivos de Nerpio, es su historia, pues
como decía un lema que intentaba promover el
turismo, “ el termino municipal de Nerpio,
aúna historia, tradición, presente y
futuro”.
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