La nacional N-430
(Valencia-Badajoz), conduce de Albacete a
Munera, desde esta podrá proseguir a Ciudad
Real.
Aquí tuvieron lugar las famosas Bodas de Camacho
que ocurrieron en los Casares antiguo casco
urbano de Munera, según relatan los capítulos
XIX, XX, XXI de la segunda parte de la universal
obra Cervantina Don Quijote de La Mancha.
Los campos de Munera constituyen una auténtica
delicia para la vista, con suaves curvas
dibujando horizontes verdes de carrascas, viñas
y olivos.
Los extensos campos de cereales van dando paso a
las onduladas lomas de estas tierras, lugar
ideal para la práctica de la caza menor. Son
muchos los amantes de la caza que se acercan a
Munera para cobrarse valiosas piezas, como
perdices, conejos, liebres y jabalíes,
abundantes en esta
La historia de Munera, se
puede remontar hasta los primeros tiempos. Se
han encontrado restos del neolítico y del
paleolítico: hachas de piedra tallada
pulimentada, puntas de flecha de diversos
materiales, candiles, etc. A 5 kilómetros del
pueblo, y no lejos de la antigua vía romana, la
morra del Quintanar podrá darnos una idea de lo
que fueron los poblados íberos de la edad del
Bronce.
El municipio perteneció a la ciudad de Alcaraz,
sufriendo éste el reflejo de sus luchas y
pretensiones nobiliarias. No fue hasta el 22 de
Enero de 1548 cuando Munera alcanzó el
privilegio de villa y obtuvo el término
Municipal.
A finales del siglo XV, se decidió trasladar el
emplazamiento del casco urbano, a un lugar más
ventajoso. A pocos metros del antiguo estaba el
emplazamiento ideal. El lugar que hoy ocupa la
localidad era totalmente improductivo; tenía una
firmeza que permitía construir hasta sin
cimientos, y se trataba de una espaciosa meseta
completamente llana donde el pueblo podía
extenderse con toda libertad.