Destaca la Iglesia Parroquial de San
Martín, construida a principios del siglo XVI. Es el
edificio más emblemático de la localidad con una magnífica torre
visible desde más de 10 Km. a la redonda. Es una construcción de
estilo gótico aunque su finalización es renacentista. Hace pocos
años ha sido restaurada descubriéndose unos murales entre los
que se encuentra representada la última cena.
La iglesia albergaba un retablo barroco fechado en el siglo XVII
y realizado por Sánchez Cordobés, del que sólo se conserva la
imagen del Cristo Crucificado.
Muy cerca de la población, existen fragmentos de una calzada
romana, probablemente parte de una cañada real, existiendo
también dentro del término municipal algunos vestigios de
edificaciones de la misma época.
Esta comarca se asigna al pueblo prerromano de los Bastetanos
(Sureste de Murcia y Albacete), limitando al este con los
Edetanos y al norte, en Cuenca, con los orcades celtíberos. A
pesar de la fuerte caracterización de dicha cultura que hace
pensar en una pronta romanización del territorio albacetense,
arqueológicamente continúan los materiales ibéricos, casi
exclusivos hasta finales del siglo I. a.e., evolucionando en sus
formas y derivando del estilo cerámico Elche-Archena.