Jorquera ofrece a todos
nuestros visitantes un maravilloso entorno
natural; estamos situados en una hoz,
formada por el discurrir meadrizante del río,
sobre la que se divisa una maravillosa e
inigualable perspectiva de toda la ribera del
río Júcar, con sus huertas, cuevas, peñascos...
Es decir contamos con un entorno casi ideal para
el turismo rural; por ello, estamos
desarrollando la infraestructura más adecuada
para atender a todos nuestros visitantes,
siempre con la hospitalidad típica de esta
tierra manchega.
Tenemos una amplia red de Casas Rurales
en la ribera perfectamente equipadas para que
todos vosotros disfrutéis de las mayores
comodidades durante vuestra estancia en nuestro
pueblo; algunas de ellas se pueden catalogar de
autenticas maravillas, al estar ubicadas en su
totalidad en el interior del peñasco, por lo que
durante tu estancia en Jorquera, vivirás en una
auténtica cueva.
En cuanto al sector del ocio y la diversión en
Jorquera se pueden realizar actividades con las
que se pueda disfrutar de la naturaleza y del
entorno natural que nos rodea sin agredirlo;
así, es posible hacer desde senderismo hasta
rutas a caballo, bicicleta de montaña, escalada
y otras actividades similares.
Así como ejemplo proponemos la siguiente ruta,
que seguro te sorprenderá por la belleza de sus
paisajes: Comenzamos en el puente de
Maldonado, subimos las cuestas que se
encuentran a continuación y llegamos al llano,
no exento de belleza con sus olivos y viñedos,
seguimos por el camino que baja del llano al
paraje del "cañahorro", por una zona de
inigualable belleza y silencio sobrecogedor, "la
cañada"; una vez en el "cañahorro", seguiremos
por la senda que nos lleva al puente de Cubas,
atravesando zonas que en ocasiones parecen
selváticas debido a lo tupido de la vegetación.
Desde el punto de vista cultural, se puede hacer
una interesante ruta turística, visitando los
principales monumentos y restos de las antiguas
culturas que han pasado por nuestro pueblo:
Destaca la iglesia de Sta. María de la
Asunción, edificación del siglo XVI,
transición entre el gótico (en su concepción
general) y el renacimiento. Es un templo de nave
única, que guarda interesantes obras en su
interior: como una cruz procesional del siglo
XVI y un lienzo de la contemplación del cuerpo
de San Francisco.
Debemos hacer referencia a la ermita de Nta.
Sra. de Cubas, en donde se venera la imagen
de la patrona de Jorquera, construcción sencilla
que recoge todo el fervor que los jorqueranos y
muchas gentes de otros pueblos sentimos por
nuestra patrona.
Podemos destacar especialmente, los restos de
la antigua muralla de Jorquera, construcción
almohade del Siglo XII y la Torre de Doña
Blanca, edificada a mediados del siglo XV (hoy
centro de exposiciones y, según la tradición,
torre que fue construida para a mantener cautiva
a una dama, Doña Blanca, durante su secuestro).
Entre la arquitectura no religiosa, destaca
la Casa del Corregidor, con el emblema del
Marqués de Villena y el Ayuntamiento, en
el que destacan dos interesantes rejas, que
provienen del antiguo Ayuntamiento.
HISTORIA
Nuestro pueblo se ha
enriquecido con las enseñanzas de nuestros
antepasados; antepasados pertenecientes a
diversas culturas, desde los romanos
hasta los árabes almohades, pasando por
los visigodos.
Todos ellos han dejado aquí muestras de su
esplendor político, económico, cultural,
religioso, etc. Algunas de estas muestras
perduran todavía en la actualidad.
Como ejemplo del esplendor que Jorquera alcanzó
en época árabe señalaremos el desarrollo de
un sistema de irrigación, obra de ingeniería
que realizaron los árabes permitiendo el riego
de las parcelas situadas a ambos márgenes del
río, durante muchos kilómetros, de un modo
natural, que devuelve al río el agua no
consumida y que todavía hoy en día se utiliza
para el riego de las huertas.
Como curiosidades históricas, citaremos algunos
ejemplos que demuestran la importancia que
nuestro pueblo ha tenido a lo largo de los
siglos; por ejemplo podemos reseñar la certeza
de la presencia del Cid Campeador a las
puertas de la muralla de Jorquera , allá por el
año 1094 en persecución del rey moro Lucef, que
después de haber sido herido por el propio Cid
tres veces, se refugió en el castillo de
Jorquera.
También cabe destacar, la enorme importancia que
adquirió nuestro pueblo a finales del siglo XV,
cuando se convirtió en la capital del "corregimiento
del Estado de Jorquera".
Así, la convivencia, la forma de ser y de vivir
de los jorqueranos es heredada de las diferentes
culturas y sistemas políticos que han pasado por
Jorquera.
Somos y nos consideramos manchegos, pero con una
inequívoca influencia mediterránea que
nos hace ser muy parecidos, en nuestras
costumbres y forma de ser, a otros pueblos del
arco mediterráneo.