La Sierra de Higueruela
alcanza 1.245 m. de altitud en uno de los picos
más elevados de la provincia llamado Molatón.
HISTORIA
Hay testimonios de que en
época muy remota estas tierras estuvieron
pobladas. En lo que hoy es nuestro término
municipal, existen restos de poblados
ibéricos aún sin excavar. Cerca de la Mata
de la estrella, a comienzos del siglo pasado, se
halló una escultura de cérvido de las que solían
colocar como remate en las tumbas de personajes
de relevancia social. Hoy figura en un cuartel
del escudo de la localidad.
En la época romana debieron haber asentamientos
en las proximidades de las Casillas de Marín y
del reinado de Wamba procede el nombre de
Stizerola, del que derivaría el actual
Higueruela. Mucho más localizados y concretos
son los restos árabes.
La Historia de Higueruela está
íntimamente ligada a la de Chinchilla
hasta 1836: A mediados del siglo XIII, Fernando
III la ocupa y por la valiosa colaboración que
aquella población había prestado para reprimir
la revuelta de los mudéjares murcianos, le
otorga un amplio término en el que se incluía el
lugar de Higueruela. Más tarde Don Juan Manuel
repartió heredades abandonadas entre sus
caballeros de confianza y fue don García de
Pedro Madrona quien por primera vez se tituló
Señor de Higueruela. Se cree que en esta época
Don Juan mandó construir el castillo que hubo en
el cerro de Santa Bárbara. Así pues,
pertenecimos al señorío y marquesado de Villena,
pasando a la Corona Real con los Reyes
Católicos.
Chinchilla comienza su decadencia a finales del
siglo XIV y a comienzos del XVI en Higueruela
sólo había tres vecinos dedicados a la
ganadería. Como consecuencia de la
colonización de América, se despertó la
necesidad de nuevas tierras de cultivo, y aquí
llegaron muchos colonos. En 1637 se crea el
Montepío de Nuestra Señora del Rosario para
prestar auxilio a los más desfavorecidos de la
sociedad local y años después se funda la
Cofradía del Rosario.
La independencia de Chinchilla llegó de la mano
de la Constitución de Cádiz, que sentó
las bases del Estado moderno pero no estuvo
exenta de avatares. Por segunda vez, la
Diputación de Murcia da órdenes en 1820 para el
deslinde y señalamiento del término de la villa
segregada, pero en 1823, con el triunfo del
absolutismo monárquico, se suspende la
Constitución y se extingue el Ayuntamiento de
Higueruela. De nuevo, en 1836, ya creada la
provincia de Albacete, se lleva a cabo el
señalamiento de término que habrá de ser el
definitivo hasta nuestros días.
Entre los monumentos destaca la Iglesia
Parroquial, de estilo neoclásico, obra
iniciada en 1799 y terminada cuatro años mas
tarde. Es un sólido edificio construido en la
ladera de la montaña sobre las ruinas de otro
anterior que se hundió. Alberga una escultura
gótico-renacentista de la patrona Santa Quiteria
y otra de San Antonio de Padua, de Roque López,
de 1791.
El cerro de Santa Bárbara, donde
anteriormente estaba el castillo, está en el
centro del núcleo urbano y desde él puede
contemplarse una buena panorámica. Recientemente
se ha reconstruido la ermita dedicada a esta
Santa.
La antigua casa Consistorial es la que
ocupó el Ayuntamiento desde su creación hasta
1985 en que se construye el actual. Hoy es
centro de actividades culturales y asociativas y
albergue de peregrinos.
Al oeste del pueblo está la Fuente del Rincón,
del año 1797, aunque anteriormente ya fue
abrevadero de ganados y sigue siendo. Allí se
reunían los asistentes a bodas y celebraciones y
cantaban y bailaban al dulce son de laúdes,
bandurrias y guitarras, de los que había
excelentes tañedores.
El lavadero actual, en el Juncal Gordo,
es de 1847 aunque ya en la Edad Media era
abrevadero de ganados. Ahora apenas se utiliza y
cerca de él hay un parque municipal muy
concurrido en verano.
Hace muchos años que desapareció el molino de
viento sin que queden huellas de su existencia,
aunque sí el recuerdo de los mayores. Con la
instalación de los parques eólicos, en lugar
alejado de aquel molino harinero, Iberdrola ha
construido una mansión manchega que se denomina
Casa de los Molinos.