La principal celebración de
Hellín, en la que toda la ciudad se vuelca y
participa, es la Semana Santa, donde se
da una perfecta e impresionante simbiosis entre
la celebración profana y religiosa: el popular
toque del tambor y los desfiles procesionales.
La Semana Santa de Hellín no podría concebirse
sin uno de estos dos elementos.
Las procesiones en Hellín, además del
nutrido número de nazarenos que componen las mas
de veinte cofradías existentes, ofrecen un
patrimonio escultórico de primer orden. Federico
Coullaut Valera, Víctor de los Ríos, Fernández
Andes, el escultor local José Zamorano o Mariano
Benlliure, que nos ha aportado una de sus obras
cumbres: el Cristo Yacente, han dejado para la
Semana Santa de Hellín una nutrida imaginería
religiosa difícil de igualar.
La manifestación tamborilera es, posiblemente,
una de las más impresionantes de España. Miles
de personas llenan las calles al unísono con su
tambor, en los días señalados por la tradición.
Actores de un espectáculo tal de convivencia y
sonido que ha merecido que la tamborada de
Hellín sea declarada de Interés Turístico
Nacional (la única de España).
La Feria y Fiestas de Hellín se celebra
entre el último sábado de Septiembre y el primer
domingo de Octubre. Numerosas atracciones para
chicos y mayores se completan con un extenso
programa de actos deportivos y culturales.
Para San Rafael, patrón de la ciudad, que
se celebra el 24 de octubre, se combinan actos
religiosas con una suelta de vaquillas que
termina en la plaza de toros, para disfrute de
atrevidos o simplemente espectadores.
HISTORIA
Hace 200.000 años "los
hombres primitivos" estuvieron asentados en el
paraje llamado "La fuente", manantial de agua
que se encuentra al norte de la ciudad de
Hellín. Igualmente se han encontrado vestigios
del Paleolítico y Neolítico en la Fuente de Isso,
Pedernaloso, Arroyo de Agra...
En las cercanías de Minateda se localiza uno de
los abrigos con pinturas rupestres más
importantes del arte levantino, el "abrigo
Grande de Minateda", ubicado en el lugar
llamado Barranco de la Mortaja. Este abrigo,
junto con los de Alpera, es uno de los más
representativos yacimientos de esta
representación artística, conteniendo un friso
con más de trescientas figuras que representan
escenas de caza, familiares, etc. Fue el Abate
Breuil, el "padre de la Arqueología", el que en
1920 lo descubrió, junto con otros menores que
se encuentran en los parajes llamados "Canalizo
del Rayo" o "La Higuera", estudiados
posteriormente todos ellos por numerosos
prehistoriadores.
Cerca de este lugar, el Tolmo de Minateda
representa el asentamiento humano más importante
de nuestro pasado. Iberos, romanos y visigodos
dominaron sucesivamente este cerro amesetado,
junto al Arroyo de Tobarra, situado en lo que
fue un importante cruce de caminos, en un
enclave estratégico de primer orden. Murallas de
distinta época que defendían la entrada a la
ciudadela, viviendas, aljibes, almazaras y
recientemente la impresionante basílica visigoda
puesta al descubierto, nos hablan de una vida
social, económica y militar de extraordinario
relieve. Es quizá el más importante enclave
arqueológico del sureste español, uno de los
futuros cinco parques arqueológicos de Castilla
la Mancha. Algunos yacimientos existentes en la
zona permiten fundamentar la influencia de las
culturas griega y fenicia.
Según Argaiz y varios seguidores suyos, 500 años
A.C. aproximadamente, fue fundado Hellín por los
hebreos, y recibiría este nombre en recuerdo del
sumo sacerdote Heli, tesis que forma parte más
de una leyenda que de un hecho histórico. Según
las tablas de Tolomeo y la Geografía General de
Juan Bautista Carrasco, se conoce con el nombre
de Ilunum una ciudad situada en la Bastetania,
comarca de los Marsos que fué fundada por los
romanos en el año 200 A.C. Ilunum debió ser el
Tolmo de Minateda, que por todos los restos
arqueológicos, pudo tener mucha importancia,
desde donde se dirigió la operación romanizadora.
La villa de Hellín es una de las más
importantes villas romanas que permaneció activa
entre los siglos II y IV D.C., localizada al
norte del actual casco urbano de la ciudad. Los
mosaicos encontrados se pueden contemplar en el
museo de Albacete, aunque el original se
encuentra en el Museo Nacional de Arqueología de
Madrid.
La historia visigoda en la región tiene un
importante documento en "La Camareta",
eremitorio situado junto al pantano de
Camarillas. Este pueblo entró en la
península en el 415 como federado de los
romanos, para combatir a los invasores bárbaros.
Hellín en estos momentos no se conocía como
Ilunum, sino como Ello, y debió de adquirir
importancia por la creación del obispado de
Ello.
Tras la conquista del Islam, los árabes la
denominaban Iyyu(h). En los primeros años
conflictivos de su dominio en la península, los
árabes decidieron crear una nueva ciudad
diferente a Orihuela, que los estaba
traicionando. De esta forma empezaron por
construir el castillo de Hellín en el año 753,
desde donde iban a dirigir la política y la
administración del antiguo condado de Teodomiro.
En torno a sus murallas nació la ciudad.