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Su Historia
La Historia de Férez emana ya desde edad muy
antigua, en la que los hechos acontecidos
han dejado marcadas en el tiempo sus huellas
de existencia y vida, como son los distintos
instrumentos de poblados neolíticos
encontrados en diversos puntos del término
de esta villa.
Dominada por distintas civilizaciones
(Romanos) y con la entrada de los Visigodos,
Férez queda encuadrada en el condado de la
Cora de Todmir, con una Dinastía Mudéjar.
Pero tras un largo paréntesis de 100 años
sucede algo que va a cambiar su Historia.
El término es donado a la Orden de Santiago
para que ésta lo rigiese y defendiera de los
ataques árabes.
Férez es el único exponente de una villa con
población Mudéjar dentro de la comarca del
Segura.
Sus habitantes no se sienten integrados, por
lo que huyen al Reino de Granada.
Destrozada por los Moros en pleno Siglo XV,
y repoblada por Fernán García de Bustos en
1488, durante el reinado de los Reyes
Católicos, Férez renació de sus cenizas.
Nos adentramos en el siglo XVI donde Férez
se incluye en la alcaldía de Caravaca y
siguiendo dentro de la Orden de Santiago.
El 10 de agosto de 1591 el Rey Felipe II le
ratifica el privilegio de Villa. Con esto
pasó a pertenecer a la recién creada
provincia de Albacete, concretamente al
partido judicial de Yeste.
Disuelta la Orden de Santiago en 1891, pasa
a pertenecer a la Diócesis de Cartagena, es
entonces cuando adquiere su autonomía como
municipio independiente.
Su Visita y Alrededores
Situada en un bello entorno y el canal de
Taibilla, en un paraje dominado por campos
cultivados y ondulaciones del terreno,
rodeado de una espléndida naturaleza, se
encuentra la villa de Férez.
Sus terrenos son montañosos, con escasas
llanuras. Las características del término se
corresponden con las de media montaña, y
cultivo de extraordinaria calidad.
Férez es bañada por el río Segura, cuyo paso
facilitan dos puentes uno en el caserío de
la Alcantarilla de Jover, bañado actualmente
por las aguas del pantano, y otro el de
Hijar.
En su vega de olivos y almendros nacen
varias fuentes que aportan sus aguas a
distintos arroyos, que convergen en el
Molino de la Mora.
Las estribaciones de estos montes estaban
dedicadas a la explotación de esparto. Este
ha tenido en Férez una larga tradición
considerándose una planta casi autóctona de
la región.
Su casco urbano mantiene la traza árabe, con
ese aire que dejó en estas tierras el largo
periodo de dominación musulmana.
Sus calles son estrechas y retorcidas
ofreciendo recogidos rincones en los que se
puede sentir todo el ambiente medieval.
De su época en la que regía en el pueblo la
Orden de Santiago le quedan aún algunas
fachadas señoriales con aire castellano
esparcidas por el casco urbano que denotan
un pasado esplendoroso de su época medieval,
no queriendo que su recuerdo caiga en el
olvido.
El pueblo en sí fue diseñado para la defensa
del mismo y como su nombre indica en época
de Romanos FREZ que así lo llamaban, quiere
decir fuerte ó fortaleza.
El nombre de las calles depende de su
función y significado:
La calle Orden viene referida a la
pertenencia del pueblo a la Orden de
Santiago.
La calle Cantarería denominada de esta forma
por la ubicación de varios talleres de
cerámica, donde se construían cántaros para
el transporte de agua.
La calle de la Torre existente en lo alto de
la calle, que formaba parte de la fortaleza
de Férez.
La calle Santa Ana recibe su nombre en honor
a la ermita allí localizada.
La calle Arrabal era, en la edad media, un
barrio que estaba situado fuera de la
fortaleza, donde se afincaban la población
judía o mozárabe. |