Chinchilla tiene 9 núcleos de población:
Villar de Chinchilla, Pinilla, La estación de Chinchilla, La
Felipa, El Pozo de la Peña, Pozo Bueno, Horna, Casa Blanca
de los Rioteros.
HISTORIA
Los orígenes de Chinchilla se
desconocen así como los de su topónimo. De antiguo llevó el
nombre de Cincilia, voz celta que significa "Ciudad
de muros cortos", también recibió el nombre de Teichea
(vocablo griego de igual significado) y los de Saltigis
(que proviene del latín saltus que significa salto, ya que
Chinchilla es como un salto sobre la llanura manchega),
Saltici, Cinxella, Suintila, Sintila etc.
Algunos autores afirman que estos nombres derivan de los
reyes Suintila o Chintila, a uno de los cuales debió
Chinchilla su repoblación.
El sobrenombre de Montearagón (también Monte Aragón),
que ya figura en el siglo XVI se debe a que se encuentra en
el territorio denominado durante años Mancha de Aragón o de
Arrango, vocablo griego que designaba el esparto, muy
abundante en esta comarca.
La tradición sin embargo, atribuye la fundación de
Chinchilla a Hércules, sobre el siglo VII antes de Cristo,
que puso las primeras piedras sobre el lugar. Resulta de
todo incuestionable su origen remoto como demuestran
diversos yacimientos arqueológicos de la zona, como los
encontrados de la Vía Augusta (época romana), que delatan
que fue un importante cruce de caminos.
En la época musulmana (S.VII después de Cristo) hay ya
referencias históricas de Chinchilla, pero es hacia el 928 ,
bajo el califato cordobés, cuando adquiere notoriedad.
Recibió el nombre de Ghenghalet y figuró entre las
poblaciones más importantes del reino de Murcia. También
bajo el mismo dominio se llamó Yinyalá ó también
Sintinyala.
Las tropas de Alfonso X, coaligadas con la Orden de
Calatrava y los ejércitos de Jaime I de Aragón al frente de
D. Pelayo Pérez de Correa comendador de Orden de Santiago,
la conquistaron a los árabes en 1242.
En el siglo XIV formó parte del marquesado de Villena. Juan
II (padre de Enrique IV e Isabel la Católica ) la incorporó
a la Corona de Castilla. Durante este reinado el
infante Enrique de Aragón, maestre de la orden de Santiago,
intenta apoderarse del Señorio de Villena, apenas lo
consigue durante un año, ya que Chinchilla opone una dura
resistencia y por esta fidelidad a la monarquía castellana
la villa recibe en 1422 el título de Ciudad, siendo la
capital de la Mancha de Aragón. Ésta es entregada como dote
por Juan II a su hermana doña Catalina, esposa del Infante
Don Enrique.
De los conflictos entre la Corona y los Infantes de Aragón,
aliados con el Rey de Navarra, surge un nuevo poder: El de
Diego López de Pacheco, que llegará a ser favorito de
Enrique IV y marqués de Villena. El recompone la unidad
territorial del Marquesado bajo su dominio, y en el siglo XV
sus habitantes quedaron divididos ideológicamente: unos se
mostraron partidarios de la reina Isabel y otros de Juana la
Beltraneja y de don Diego López de Pacheco, marqués de
Villena. Su poder dura hasta la guerra entre los partidarios
de ambos. Derrotados los segundos, Chinchilla se incorporó a
Castilla el 1 de Marzo de 1480.
A raíz de estos hechos los Reyes Católicos juraron los
privilegios de esta Ciudad sobre la Cruz de Roca (museo
parroquial) en Agosto de 1488 otorgándoles los títulos de
Noble y Muy Leal, que hoy en día todavía perduran.
Tras estos hechos y durante el reinado de los Reyes
Católicos, Chinchilla sufre una decadencia a favor de su
antigua aldea Albacete( con mayor protagonismo político y
económico), ya que esta última disfrutaba de la comodidad
del llano.
Los Chinchillanos llegaron a quejarse a su Rey Felipe II, al
cual le dirigieron una carta que trascribía así: "Esta
ciudad tenia bueno y grandes término donde venían y vienen a
Herbajar los de tierra de Huete. Su Majestad se los dio a la
villa de Albacete por no se que relación siniestra que ellos
hicieron, de manera que los ha perdido quien los había
ganado y defendido con su propia sangre y los tiene quien
con falsas relaciones los procuró".
Situada en un enclave fortificado y estratégico, fue
escenario de numerosas acciones en 1707, durante la
Guerra de Sucesión, las tropas del archiduque se
apoderaron de Chinchilla. Durante la Guerra de la
Independencia se adueñaron de su castillo las tropas
francesas, las cuales volaron la torre del homenaje.
Después de esta denominación y bajo mandato de Fernando VII
adquirió el título de Fidelísima siendo la capital de
la efímera Provincia de Chinchilla (trienio liberal de 1820)
y recobrando el protagonismo de ciudad hasta 1823. Pero la
represión absolutista de Fernando VII acaba con este breve
paréntesis liberal. Al final sobre 1833 la capitalidad recae
sobre Albacete con la división de Javier de Burgos. Sin
embargo en las Guerras Carlistas, aun siendo capital
Albacete varais instituciones como la Diputación se
resguardaron en el cobijo de los muros de Chinchilla.
Chinchilla, de orígenes remotos e importante en época
musulmana, llegó a ser cabeza de toda la Mancha de
Montearagón y parte integrante del Señorío de Villena.
Lugar estratégico y cruce de caminos en la antigüedad donde
confluyeron las culturas cristiana, judía y musulmana.
Urbanísticamente ofrece un complejo trazado medieval bien
conservado presidido por su Castillo (finales del s. XV)
levantado por orden de D. Juan Pacheco, Marqués de Villena,
y ubicado en el lugar donde estuvo el antiguo alcázar árabe,
en la parte alta de la Ciudad.
Interesante Plaza Mayor (Plaza de la Mancha) donde destaca
la bellísima Iglesia Parroquial de Santa María del Salvador
con una interesante mezcla de estilos (Gótico-Mudéjar,
Gótico-Renacentista, Barroco y Neoclásico). Destaca su
portada de estilo gótico presidida en el parteluz por Santa
María. Posee un Museo Parroquial con magnífica colección de
arte sacro.
En la Plaza de la Mancha se encuentra el Ayuntamiento
construido en el siglo XVI cuyo Salón de Plenos se ubica
sobre una de las antiguas puertas de entrada a la ciudad: la
Puerta Herrada, por la que accedieron los Reyes Católicos en
su visita en 1.488.
La Ciudad destaca por su monumentalidad e importante
Patrimonio Histórico Artístico. Otros edificios
notables son el Convento de Santo Domingo en el que destacan
la iglesia con un magnífico artesonado y el Claustro de dos
plantas, el Convento de Santa Ana, el Hospital de San
Julián, la Ermita de San Antón, el Pósito, los Baños Árabes
y la Casa de la Tercia entre otros.
Un buen número de casas y edificios nobles de los siglos XVI
y XVIII completan este interesante conjunto, además de sus
características cuevas excavadas en la tierra de fachadas
encaladas, uno de los embrujos de la localidad. “Las
cuevas del Agujero” situadas en la ladera chinchillana,
datan del siglo XVI y fueron excavadas, primero por familias
emigrantes de Granada y Guadix y posteriormente habitadas
por chinchillanos que no contaban con el poder adquisitivo
suficiente para construir una vivienda. Desde este enclave
se divisa la gran llanura que rodea esta localidad.
A poca distancia de las Cuevas del Agujero se encuentra la
Puerta de Diablos y Tiradores, que se construyó en el
s. XIV y XV para facilitar el acceso a la zona de la calle
Corredera y a las citadas Cuevas, única puerta que se
mantiene intacta de las cinco entradas existentes en la
Ciudad. Murallas y puertas han constituido defensa y
protección de la Ciudad de Chinchilla de Montearagón. En la
Chinchilla musulmana de los siglos VIII-XIII la entrada al
alcázar y a la zona alrededor de la mezquita, ambas con su
propia muralla, tenían una puerta común y principal de la
ciudad la llamada Puerta Herrada a la que antes nos hemos
referido, en la actualidad sólo quedan restos de los
cimientos y machones; uno de estos machones será utilizado
para construir sobre él el actual Consistorio y la entrada
noble a la ciudad por el llamado Arco de la Villa.
También hay restos de muralla almohade de la época de los
reinos de Taifas, aprovechando las defensas anteriores,
quedan todavía visibles las tres almenas y los restos de
varios refuerzos o torreones vigías. En uno de los tramos
más antiguos se encuentra la Puerta de Albacete
reaprovechando un acceso natural. La fabrica de murallas en
la época moderna fortalecieron la defensa de la Ciudad dando
lugar a la apertura de otro acceso con la llamada Puerta
Parrilla. Por último, la Puerta Nueva es la más moderna ya
que se abrió a mediados del siglo XIX.