En la villa de Carcelén se encuentra la
iglesia parroquial de San Andrés Apóstol, reformada a finales
del siglo XVIII, es una construcción de planta rectangular de poca
altura. En templo aloja algunas imágenes de los siglos XVII y XVIII,
unas son murcianas de carácter salzillesco y otra es una talla
sevillana del Niño Jesús.
La ermita del Cristo de las Eras es una construcción barroca
de los siglos XVII y XVIII, con planta de cruz latina, cúpula en el
crucero y larga nave principal. Entre las imágenes del templo
destaca un magnífico Crucificado del siglo XVI, un San Joaquín de
Roque López y una Santa Rosa de Salzillo.
El castillo-fortaleza de la villa de Carcelén puede que fuese
construido en el siglo XV, éste ha sufrido numerosas reformas hasta
llegar al estado actual. Está formado por un gran torreón de planta
cuadrada y torreones de esquina; anejo a él se encuentra una
construcción rectangular de dos plantas. Actualmente aloja una
Biblioteca.
La noche del 23 de agosto, aparece como síntesis de tres
grandes mitos agrarios : el Sol, el Fuego y el Sacrificio Cristiano
de la Cruz, en un ritual que sirve como símbolo de identidad de una
comunidad : Carcelén.
Se repite, presumiblemente desde miles de años un ceremonial
"sagrado", cuyo valor, oscuro, revive una clave inquietante, que
relaciona al ser humano con el mundo agrario : un rito que quizás
nunca fue explicado.
Los montones, el fuego inicial y final, no son arbitrarios. El
primero está situado en lo alto de la "Piedra del Mediodía". Es el
recuerdo de esa relación mágica que debió de ser iluminada
permanentemente, a lo largo de todo el año, exactamente en el
momento que el "Sol" se encuentra en el Cénit de su recorrido,
haciéndola emerger de la oscuridad.
El fuego final se localiza en las "eras", lugar de la recolección y
el centro de la vida agrícola rural.
La fiesta consiste en una carrera de antorchas nocturnas, monte a
través, en un descenso desde la Peña Blanca hasta la Ermita del
Cristo. Durante su carrera, incendian varias hogueras, algunas de
las cuales, en la cima del monte, son visibles a decenas de
kilómetros, desde la llanura de Albacete