Alpera posee una vega de unos
14 Km. por la que transcurre el barranco llamado
"Malecón" desviado en tiempos remotos para dar
agua al pantano de Almansa.
Su estructura urbana presenta calles amplias y
rectas, exceptuando el barrio cercano a la vega,
donde al parecer se inició la población.
HISTORIA
La población de Alpera
es de remota fundación dado que en las
proximidades de la localización actual
encontramos la Cueva de la Vieja, abrigo
con más de un centenar de pinturas de arte
rupestre levantino, con una antigüedad entre los
6000 y los 1000 años a. de C. Fueron
descubiertas en 1910 por Pascual Serrano y
estudiadas por todos los investigadores de la
época.
Con posterioridad a este asentamiento
encontramos otro resto arqueológico de época
íbera, llamado el Castelar de Meca,
enclavado en uno de los extremos de la sierra
del Mugrón, a caballo entre las provincias de
Albacete y Valencia, en los términos municipales
de Ayora y Alpera. Se calcula que pudo albergar
en su interior hasta 10.000 personas. Ciudad
defensiva fue utilizada por nuestros antepasados
hasta tiempo de los árabes. Posteriormente y
debido a la estabilidad tanto social como
política, la población se trasladó al llano.
En 1575 aparece la villa de Alpera en las
Relaciones Topográficas del Reino de Murcia.
Aquí se nos dice que la población estaba situada
en lo que hoy llamamos San Gregorio a unos 6 Km.
De allí, se trasladaron a finales de 1400 a su
actual emplazamiento.
La villa fue cambiada a la familia de los
Verástegui por las Salinas de Fuentealbilla en
1568, año de su segregación de la ciudad de
Chinchilla, dado que el rey Felipe II quiso
hacerse con el monopolio de la sal, condimento
de gran importancia económica en aquella época.
Ya en los siglos XVII y XVIII tenemos constancia
de la construcción de la Iglesia Parroquial
dedicada a Santa Marina (patrona de la villa) a
la que los alperinos le muestran gran devoción.
Edificio barroco con tres naves de tipo
jesuítico donde se conserva el Lignum Crucis
donado en 1749 por D. Pedro Alejandro
Villaescusa. Dicho relicario procede de otro
mayor que fue propiedad de D. Juan José de
Austria.
En el mismo siglo se edificó la ermita
dedicada a San Roque con planta de cruz griega y
cúpula en el crucero