El Puente de Vizcaya,
Puente Vizcaya, Puente Colgante o Puente Palacio,
Bizkaiko Zubia en euskera, es un puente con
barquilla transbordadora que une las dos márgenes de
la ría del Nervión en Vizcaya (España), y fue
inaugurado en 1893.
El puente recibe varios
nombres. Su nombre oficial
es "Puente de Vizcaya", aunque su denominación más
popular y extendida sea la de "Puente Colgante" al
que a veces se suelen añadir las extensiones "de Portugalete", "de Guecho" o incluso "de Bilbao".
También suele recibir los nombres de "Puente de
Portugalete", ya que ésta es una de las localidades
que une, y "Puente Palacio", en honor de su
arquitecto, el ingeniero Alberto de Palacio.
El puente enlaza la villa de Portugalete con el
barrio de Las Arenas, que pertenece al municipio de
Guecho, así como las dos márgenes de la ría de
Bilbao. Su construcción se debió a la necesidad de
unir los balnearios existentes en ambas márgenes de
la ría, destinados a la burguesía industrial y a los
turistas de finales del siglo XIX.
El puente tiene
61 metros de altura y
160 metros de longitud. Se trata de un puente
colgante con una barquilla transbordadora para el
transporte de vehículos y pasajeros.
Fue el
primer puente de este tipo construido
en el mundo y por ello sirvió de modelo de numerosos
puentes construidos en Europa, África y América, En
la actualidad es el único de estos puentes que
siguen en funcionamiento. El Puente de Vizcaya es
considerado actualmente el puente transbordador en
servicio más antiguo del mundo.
El transbordador del puente
realiza viajes
durante las 24 horas del día y los 365 días del año,
con una frecuencia de transbordo de 8 minutos y una
duración del viaje de 1,5 minutos. Realizar el
trayecto en el transbordador del puente ahorra un
trayecto por carretera de casi 20 km, por lo que
sigue siendo un medio de transporte ampliamente
utilizado para unir Guecho con Portugalete.
El 13 de julio de 2006 fue declarado
Patrimonio
de la Humanidad de la UNESCO, siendo elegido
entre un total de 37 candidaturas. La UNESCO
considera al Puente de Vizcaya como una de las más
destacadas obras de arquitectura del hierro de la
Revolución Industrial y destacó su uso innovador de
los cables de acero ligero trenzado.