Antoni Gaudí i Cornet (1852 –
1926) fue un arquitecto español, máximo
representante del modernismo catalán.
Gaudí fue un arquitecto con un sentido innato de la
geometría y el volumen, así como una gran capacidad
imaginativa que le permitía proyectar mentalmente la
mayoría de sus obras antes de pasarlas a planos. De
hecho, pocas veces realizaba planos detallados de
sus obras, prefería recrearlos sobre maquetas
tridimensionales, moldeando todos los detalles según
los iba ideando mentalmente; en otras ocasiones, iba
improvisando sobre la marcha, dando instrucciones a
sus colaboradores sobre lo que tenían que hacer.
La obra de Gaudí ha alcanzado con el transcurso del
tiempo una amplia difusión internacional, siendo
innumerables los estudios dedicados a su forma de
entender la arquitectura.
Hoy día es admirado tanto por profesionales como por
el público en general: la Sagrada Familia es
actualmente uno de los monumentos más visitados de
España.
Entre 1984 y 2005 siete de sus obras han sido
consideradas Patrimonio de la Humanidad por la
UNESCO.
El Parque Güell en catalán Parc Güell, aunque
su nombre original es un gran jardín con elementos
arquitectónicos situado en la parte superior de
Barcelona, en la vertiente que mira al mar de la
montaña del Turó del Carmel, no muy lejos del
Tibidabo. Ideado como urbanización, fue diseñado por
el Antoni Gaudí, por encargo del conde Eusebi Güell.
Construido entre 1900 y 1914, fue inaugurado como
parque público en 1922.
Fachada del Nacimiento de la Sagrada Familia
Al estar dedicada al acontecimiento gozoso del
nacimiento de Jesús, esta fachada presenta una
decoración exultante donde todos los elementos son
evocadores de la vida.
Se centra en la faceta más humana y familiar de
Jesús, con una amplia profusión de elementos
populares, como herramientas y animales domésticos.
Está dividida en tres pórticos, dedicados a las
virtudes teologales: de la Esperanza a la izquierda,
de la Fe a la derecha, y de la Caridad en el centro,
con la Puerta de Jesús y rematada por el Árbol de la
Vida. La fachada culmina con las torres-campanario
dedicadas a San Matías, San Judas Tadeo, San Simón y
San Bernabé. Fue construida entre 1894 y 1930. La
escultura es de Carles Mani, Llorenç Matamala y Joan
Matamala.
Los pórticos están separados por dos grandes
columnas: la de José entre el pórtico de la
Esperanza y el de la Caridad, y la de María, entre
el pórtico de la Caridad y el de la Fe. En la base
de las columnas está representada una tortuga (una
de tierra y una de mar) como símbolo de lo
inalterable en el tiempo; los fustes crecen en
espiral, mientras que los capiteles son en forma de
hojas de palma, de las que surgen racimos de dátiles
cubiertos de nieve (por el invierno, fecha de la
natividad de Jesús), que dan apoyo a dos ángeles con
trompetas que anuncian el nacimiento de Jesús. En
contraste con las tortugas, a ambos lados de la
fachada se situaron camaleones, símbolos del cambio.
En el proyecto original de Gaudí esta fachada debía
estar policromada, pintando de diversos colores las
arquivoltas de los tres pórticos; así, todas la
estatuas habrían sido pintadas, tanto las de figuras
humanas como las de flora y fauna y demás objetos.
Esta fachada fue la elegida por Gaudí para dar una
idea global de la estructura y decoración del
templo: como era consciente de que no podría
terminar el proyecto en el transcurso de su vida, en
vez de ir construyendo el templo en su conjunto de
forma lineal prefirió construir una fachada completa
en toda su verticalidad, para dar una muestra
completa de cómo debía ser el resto. Escogió esta
fachada por ser, en su opinión, la que podría ser
más atractiva para el público, fomentando así la
continuación de la obra tras su muerte.