La Lonja de la Seda de
Valencia o Lonja de los Mercaderes es una
obra maestra del gótico civil situada en el centro
histórico de la ciudad de Valencia. Declarada
Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, se
encuentra situada en la Plaza del Mercado, número
31, frente a la Iglesia de los Santos Juanes y del
Mercado Central de Valencia.
La Lonja fue construida entre 1482 y 1498 por los
maestros canteros Pere Compte, Johan Yvarra, Johan
Corbera y Domingo Urtiaga, que dio por terminada la
Lonja en 1548 (s. XVI).
Su construcción se asemeja a los castillos
medievales por el aspecto de fortaleza que adquieren
sus gruesos muros y sus almenas.
La Lonja está formada por cuatro partes que son: la Torre, donde se encuentra un calabozo en el
cual eran introducidos los ladrones de seda y los
mercaderes y comerciantes poco honrados hasta que
venían las autoridades, la Sala del Consulado del
Mar, antiguamente casa de la ciudad, el Patio
de los Naranjos y el Salón Columnario o Sala
de Contratación.
La superficie del monumento supera los 2.000 metros
cuadrados entre zonas edificadas y no edificadas. La
Lonja de Valencia representa el poder económico de
la ciudad a finales del siglo XV.
El Salón Columnario o Sala de Contratación es una
gran estancia interior, con tres naves
longitudinales cuyo techo es un conjunto de bóvedas
de crucería sostenidas sobre esbeltas columnas
helicoidales de casi 16 metros.
La Lonja fue diseñada como un
templo al comercio
y presenta un marcado carácter simbólico, en el que
se ha querido ver la representación del paraíso en
el que las columnas serían los troncos de las
palmeras y las cúpulas representarían la cúpula
celeste o bien las propias hojas de las palmeras
abriéndose en lo alto. Justo en el centro del techo
se encuentran cuatro escudos de la corona de Aragón,
y una mancha que la rodea que es ni más ni menos la
mancha formada por la primera bandera de España que
existió, los Reyes Católicos la hicieron poner para
tapar esos escudos y así que todas las gentes
venidas de todos los lugares del mundo identificaran
ese edificio con el nuevo Reino surgido de la unión
entre la corona de Aragón y el Reino de Castilla.
El municipio instaló aquí la taula de canvis,
creada en 1407 por privilegio del rey Martín I el
humano, para realizar las operaciones bancarias del
momento del siglo XV, donde se realizó la primera
letra de cambio del mundo. A lo largo de la parte
más alta de las cuatro paredes lindando con las
bóvedas existen unas inscripciones en latín
realizadas en oro sobre un fondo oscuro, en forma de
cenefa, que recuerda a los comerciantes sus deberes
como mercaderes y buenos cristianos de no actuar con
usura en el negocio para conseguir así la vida
eterna. La inscripción, en latín, dice así: "Casa
famosa soy en quince años edificada. Compatricios,
probad y ved cuan bueno es el comercio que no usa
fraude en la palabra, que jura al prójimo y no
falta, que no da su dinero con usura. El mercader
que vive de este modo rebosará de riquezas y gozará,
por último, de la vida eterna".
Desde la Plaza del Mercado y situados enfrente de la
Iglesia de los Santos Juanes se pueden apreciar dos
cuerpos separados por una torre almenada. A un lado
se perciben arcos ojivales de profusa decoración,
acompañados de impostas, molduras y pináculos. Las
gárgolas góticas, en número de 28, también son un
elemento característico. Empleadas para desaguar la
lluvia de los tejados, representan animales
fantásticos, monstruos y personas en actitudes
indecorosas.
El pórtico de entrada es llamado el
portal de los
pecados pues en él se encuentran los pecados
originales del hombre representados por varias
figuras, hicieron construir una virgen enfrente de
la Lonja de la Seda para proteger a la ciudad de
ellos.