Alcalá de Henares es una
ciudad de la Comunidad Autónoma de Madrid. Tiene una
población de 198.723 habitantes, a 1 de enero de
2007, y 87,72 km², lo que hace una densidad de
población de 2.265,42 hab. por km².
Está situada en la Cuenca del Henares, al este de la
región. Dista 31 km de Madrid y 22 km de la vecina
Guadalajara. Es una de las ciudades más pobladas de
la Comunidad de Madrid.
La Universidad de Alcalá
histórica se
hallaba localizada antiguamente en Alcalá de
Henares, localidad perteneciente hoy en día a la
Comunidad de Madrid, España. Fundada en 1499 por el
Cardenal Cisneros, durante los siglos XVI y XVII, se
convirtió en el gran centro de excelencia académica:
en sus aulas enseñaron y estudiaron grandes
maestros, y hombres ilustres, como Elio Antonio de
Nebrija, Santo Tomás de Villanueva, Juan Ginés de
Sepúlveda, Ignacio de Loyola, Domingo de Soto,
Ambrosio de Morales, Benito Arias Montano, Juan de
Mariana, Francisco Vallés de Covarrubias, Antonio
Pérez, San Juan de la Cruz, Mateo Alemán, Lope de
Vega, Francisco de Quevedo y Villegas, Pedro
Calderón de la Barca, Melchor Gaspar de Jovellanos,
Andrés Manuel del Río, etc.
Pese a que la Universidad Cisneriana Complutense
se funda el 13 de abril de 1499, el rey
Sancho IV de Castilla crea el Studium General de
Alcalá de Henares el 20 de mayo de 1293.
El encargado de emitir las bulas fundacionales del
Colegio Mayor de San Ildefonso es el Papa Alejandro
VI quien permite al Cardenal Cisneros fundar la
institución, dotarla de todos los bienes materiales
y económicos que fueran necesarios y le confiere
oficialidad a los títulos expedidos por ésta.
El término "complutense" proviene del nombre
que los romanos le dieron al asentamiento que se
encuentra junto a la ciudad de Alcalá: Complutum,
que a su vez, provine de confluvium, donde confluyen
los ríos.
La primera promoción de estudiantes comenzó sus
estudios el día 18 de octubre de 1508, festividad de
San Lucas. Entre los alumnos de esa primera
promoción se encontraba Tomás García Martínez,
posteriormente conocido como Santo Tomás de
Villanueva.
Los primeros estudios de la universidad
fueron la Teología, el Derecho Canónico y las Artes.
En la año 1836 y debido a la Desamortización de
Mendizábal, la Universidad Cisneriana es obligada a
cerrar sus puertas, sus documentos y archivos se
trasladan a Madrid y allí se funda la Universidad
Central, que en el año 1969 adoptaría el nombre de
Universidad Complutense de Madrid. Los edificios que
hasta entonces habían albergado la universidad del
Cardenal Cisneros se subastaron y pasaron a manos de
particulares, siendo el primero de ellos un
empresario de la seda llamado Joaquín Alcober, quien
decide destrozar parte del Colegio Mayor de San
Ildefonso para establecer un criadero de gusanos de
seda y un telar. El segundo comprador va a ser
Javier de Quinto, quien se lleva de Alcalá gran
parte de las obras de arte que decoraban la
universidad. Llega el año 1850 y algunos de los
vecinos de Alcalá se reúnen furtivamente en el
Palacio Arzobispal y deciden fundar una sociedad por
acciones para la protección y la conservación del
patrimonio histórico, la Sociedad de Condueños. Hoy
en día, los herederos de estos vecinos de Alcalá
siguen siendo los legítimos propietarios de los
edificios que antiguamente conformaron la
universidad, los cuales se encuentran jurídicamente
arrendados a la actual Universidad de Alcalá.
El prestigio de sus estudios así como de sus
maestros la convirtió muy pronto en el modelo sobre
el que se constituyeron las nuevas Universidades en
América y así, se consolidó como una de las
Universidades más importantes de Europa y del mundo,
siendo además el principal foco del humanismo de
España. Llegó también a ser una universidad de
referencia en lo que al estudio de la teología se
refiere, contando en sus aulas con multitud de
estudiantes de origen flamenco e irlandés.
El siglo XVIII, en medio de un contexto de cambio en
los modelos educativos universitarios españoles,
Gaspar Melchor de Jovellanos llega a la Universidad
de Alcalá dando un nuevo impulso a sus estudios.
Además es en este siglo cuando se confiere el grado
de Doctora en Filosofía a María Isidra de Guzmán y
de la Cerda, primera mujer que recibe tal título en
Europa.