Las tablas fluviales se
forman por los desbordamientos de los ríos en sus
tramos medios, provocando grandes encharcamientos.
El mayor valor ecológico es la avifauna, que utiliza
estas zonas como área de invernada y nidificación,
creando una zona integral de aves acuáticas.
Las Tablas de Daimiel se formaron a raíz de los
desbordamientos de los ríos Guadiana y Cigüela
en su confluencia, un hecho favorecido por la
pequeña pendiente del terreno.
Las Tablas están estratégicamente situadas en las
rutas migratorias de muchas especies de aves,
que las utilizan como zona de reposo e, incluso,
para pasar el invierno.
Y es que las aves acuáticas son las
protagonistas absolutas del Parque. Entre ellas se
cuenta el somormujo lavanco, el zampullín común y el
zampullín cuellinegro, garzas, garcillas, martinetes
y todo tipo de anátidas ibéricas.
En las aguas de las Tablas se encuentran numerosas
flores acuáticas. Las hay sumergidas (como
las jopozorras o las ovas), flotantes (como las
lentejas de agua) y emergentes (masiega, carrizo y
junco).
Las Tablas de Daimiel son el mejor ejemplo en España
del ecosistema de tabla fluvial. Su valor
ecológico reside en la avifauna, que utiliza estas
zonas como área de hibernación y nidificación.
Las Tablas de Daimiel son Reserva de la Biosfera
(1981).
Las Tablas de Daimiel son Humedal de Importancia
Internacional por el Convenio de Ramsar (1982).
Las Tablas de Daimiel son ZEPA (1988). Las
Zonas de especial protección para las aves (ZEPA),
son catalogadas por los estados miembros de la Unión
Europea como zonas naturales de singular relevancia
para la conservación de la avifauna amenazada de
extinción, de acuerdo con lo establecido en la
directiva comunitaria 79/409/CEE y modificaciones
subsiguientes («Directiva de Aves» de la UE).