El Monasterio de Piedra, Comunidad de
Calatayud, Zaragoza, España, fue fundado en 1194
por trece monjes cistercienses venidos del
Monasterio de Poblet, en el antiguo castillo de
Piedra Vieja y junto al Río Piedra, fue dedicado
a Santa María de la Blanca y, en su conjunto, ha
sido declarado Monumento Nacional.
La construcción del cenobio atravesó por tres
etapas: La gótica primitiva (s.XIII); la gótica
renacentista (s.XVI) y la clásica-barroca (s.
XVIII)
Al recinto amurallado se accedía por la
Torre medieval del Homenaje y la iglesia,
destruida en los primeros decenios de 1800,
comunicaba con el claustro abierto de grandes
arcos apuntados, y las distintas dependencias.
La hermosa sala capitular (de principios del s.
XII) era el centro neurálgico de la vida
monástica y las celdas se albergaban en el
edificio (s. XVII), convertido hoy en
confortable hotel. Las columnas románicas del
antiguo Palacio abacial sustentan el nuevo
palacio, de estilo neoclásico, construído en el
siglo XVIII.
El Parque
El río Piedra tiene, al pasar por las
inmediaciones del monasterio, un paraje de gran
belleza paisajística, con muchas cascadas
de agua que se dividen en innumerables hilos
de agua o chorreras, siendo
la cascada de la Cola del Caballo, con más de
50 m., la de mayor altura e interés. Unos
senderos debidamente señalizados conducen por
todo el parque, a lo largo de unos 5 km, a todos
los sitios de interés del mismo.
Estas cascadas están formadas por la disolución
de las calizas y la posterior precipitación de
las mismas la cual ocurre al disminuir el
caudal, con lo que la caliza disuelta va
depositándose en capas sucesivas por las que
discurre el agua formando innumerables saltos.
Se trata de un fenómeno cárstico originado por
las ligeras fluctuaciones en el propio caudal
del río.
El parque también cuenta con unas cuantas
grutas, descubiertas por el fundador del
parque. Está también el Lago Espejo que
refleja todo con claridad. Recientemente, hacen
espectáculo con aves, como: lechuzas, águilas,
buitres, búhos y caracaras.