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El Azafrán forma parte de la economía, tradición,
la cultura y el folclore típico de la región.
Desde el punto de vista físico y organoléptico el
azafrán que se cosecha en esta zona se distingue
fácilmente porque sus estigmas rojos sobresalen
claramente y por tener muy poca longitud de estilo y por
no ser astringente.
El proceso de producción, único y original que consiste
en el desecado mediante tostado a fuego lento en lugar
de desecado al sol, parece ser el responsable de que el
producto obtenido en la Zona tenga una presencia mucho
mejor, además de un mayor contenido en safranal y poder
colorante.
Una tradición centenaria en el cultivo de esta especia
hace las personas que realizan los procesos de
recolección y monda se encuentren muy cualificados en la
realización de estas tareas, consiguiéndose la máxima
calidad en la producción final obtenida.
Por todo esto el azafrán no puede ser considerado como
un producto agrícola más sino que forma parte del
patrimonio histórico y cultural de la región que ha de
ser protegido y conservado. |